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francotiradordelcauto

La Revolución Cubana no es un acto de fe.

Riflexiones

 

En el mundo nuestro de estos días y en el mundo de otros en las diversas épocas de la historia de la humanidad, el riesgo (público académico, político, intelectual, religioso y de cualquier tipo) siempre ha sido enorme, sobre todo el peligro es ciclópeo, cuando el hombre trata de enfrentar las ideas establecidas y ello no quiere decir que quien decida hacer valer sus ideas esté loco de atar.

Acaso pienso que si hay temor, entonces quien lo tiene puede pensar que hay que estar loco para expresar lo que se piensa.

De cualquier manera, como no pretendo tener asida la verdad por las barbas, en cubano el refrán popular dice otra cosa, podemos aceptar la idea, si quien tal afirma reconoce que siempre el mundo ha estado lleno de locos.

Y dedico hoy mi riflexión a un artículo aparecido en la red donde se enuncia, como si fuéramos religiosos, que la Revolución Cubana es un acto de fe y que hay que estar loco para propagar lo que se piensa. 

   En la religión católica, según el diccionario, la fe es la primera de las tres virtudes teologales, el asentimiento a la revelación de Dios, propuesta por la Iglesia; puede ser además un conjunto de creencias de una religión o el conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas|

  La creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública o la palabra que se da o promesa que se hace a alguien con cierta solemnidad o publicidad. Puede ser asimismo la seguridad, aseveración de que algo es cierto.

   Por ello, para mi, la Revolución Cubana más que un acto de fe es un proyecto de transformación social de nuestra sociedad que tiene que ver más con el esfuerzo de todo un pueblo y su sacrificio constante durante 50 años, lo que le ha permitido al cubano tener su visión cosmogónica de nuestra sociedad insular.

   Quien quiera limitarlo solamente a un acto de fe lo que está promoviendo es que nuestro pueblo crea nuevamente que todo lo que hemos hecho está bien, y que cambiando determinados cuadros dirigentes, exigir y controlar aún más a la población cubana y mantener y disminuir en algo todas las limitaciones acentuadas por el periodo especial, lograremos salir adelante y lograr la sociedad en la que como mero acto de fe hemos creído hasta el día de hoy.

   Cuando entramos en el mundo de la política hace rato que se ha perdido la virginidad, como aseveré en una ocasión, esa como en las mujeres, se pierde una vez y para siempre. Hay otras virginidades que cuestan más trabajo perderlas y es la inocencia política y el cubano de hoy ya la está perdiendo.

    Y no la pierde por el mero hecho de que haga una abstracción intelectual, sino porque la realidad objetiva lo mueve a pensar que después de cinco décadas no hay más espacio para mantener una concepción del desarrollo estatal que nos sume en la miseria.

    Esos ideólogos y políticos, que según el autor, dan apriorística universalidad a su individual razón, conjeturas, expectativas y experiencias, y ponen a resguardo su virginidad ideológica y la puridad de sus inclinaciones cívicas, con el aspaviento suficiente para acreditar su exoneración futura, esos, jamás han hecho nada importante en la historia de la humanidad.

   Compañero, la mujer que no pierde la virginidad no pare, no procrea, no aporta nada. Es de ese tipo de mujeres que se preservan para ser siempre bellas, para fungir como sirvientes de los dioses. Eso era en otra época, ya en la actualidad nadie cree en Vesta, ni hay vestales.

   El artículo, que por cierto está demasiado adjetivado y complejo, a cada escritor le respeto su estilo e incluso sus concepciones de la vida, causa confusión porque abarca mucho y explica poco, y en toda su longitud afirma sin explicaciones, dando por sentado que lo expuesto por él es cierto, o presuponiendo que el que lo lee debe hacer un acto de fe y aceptar todo lo que él enuncia.

    La Revolución Cubana- afirma- nacionalizó por vocación de justicia y para conseguir la repartición abarcadora, dice el opinante, como premisa del mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, para hacerlas más virtuosas, más plenas y más felices.

     Se queda cojo el expositor con esa afirmación, que entre paréntesis en un artículo de siete páginas no menciona ni una vez la palabra socialismo.

   Si la Revolución Cubana se hubiera quedado en esa fase la nación fuera hoy otra república bananera del Caribe de los años sesenta. Lo que empinó a la Revolución y la erguirá en el futuro será precisamente que su pueblo asumió como parte de su destino la construcción del socialismo, que es el sistema que puede realmente engendrar el virtuosismo, la plenitud y la felicidad en la sociedad.

   Esa intención no es un acto de fe, es un proyecto y como tal requiere de inteligencia, audacia, mucho riesgo y una conciencia popular de hacia donde vamos y de que forma marchamos, sin secretismos, sin verticalidad decisoria, sino con plena participación popular.

   Estoy de acuerdo con la idea de que la eficiencia productiva no es  una virtud humana, sino todo lo contrario, se hace virtuoso el obrero que, debido a una política económica inteligente, sana y adecuada, produce eficientemente para satisfacer las necesidades de la sociedad en que vive.  NO es la eficiencia una virtud del obrero, ni un acto de fe.

   Solo un burócrata acomodado pudiera afirmar tal tontería, solo serviría para culpar al obrero de la crisis económica que vive nuestro país. No está muy lejos de esa política reaccionaria creer que controlando y exigiendo más al obrero resolveremos las dificultades y deficiencias de nuestra economía.

   Afirma el artículo que nadie está en condiciones de predecir que conocimientos de hoy serán supercherías del mañana, y añade que la ciencia es una edificación hecha de materiales que siempre terminan desechados, y que por esa razón hay que instruir hoy, aunque desconozcamos el valor, utilidad o provecho que tenga.

   ¡Hay que leer tales cosas en este mundo!   

Acaso el ser humano no es capaz de predecir, acaso la ciencia no va en desarrollo. Lo erróneo se descarta, se elimina, precisamente eso es lo que necesitamos hacer para terminar con el estatismo, la superchería estalinista del socialismo de estado. ¿Acaso puede haber equivocación en eso? Además, no es predicción, es análisis y certeza de a donde condujo ese tipo de mal llamado socialismo a la Unión Soviética y al resto de los países socialistas de Europa oriental. 

   Luchemos por una sociedad mejor, socialista participativa, democrática y decisoria y de seguro que el hombre que la integra será sumamente mejor y superior.

   El articulo redactado en estilo bíblico, tal parece que las aseveraciones son mandamientos que terminan conque la Revolución es un acto de fe, realmente no conduce a lugar seguro.

   Nos insta a aceptar la Revolución como un acto de fe, como si los comunistas fuéramos religiosos a ultranza, y lo que menos necesita el socialismo son actos de fe, sino actos de verdad, mucha inteligencia, un sistema económico realmente productivo que nada tiene que ver con intenciones, sino con soluciones, ¡Ah! Y mucho riesgo, que en la sociedad, como en el casino, el que no se arriesga, no gana.

   El gobierno de Cuba –dice- tiene que elevar la eficiencia productiva y funcional del estado, hacerlo –advierte- y lograrlo pronto para poder presentar beneficios materiales mínimos (al fin el autor recordó que no solo de la fe vive el hombre).

   Dizque para evitar el éxodo de jóvenes sanos y capaces, que si aplicamos la teoría expresada, son personas faltas de fe, si, pero de fe en el futuro que vislumbran como resultado del inmovilismo que palpan y que les permite predecir el futuro cercano, lo que no consideran una superchería, sino el futuro de sus vidas.

   Según el analista Cuba carece de súbditos a quien expoliar. Le pregunto, según la teoría marxista, ¿que cosa es vivir del trabajo asalariado, donde el obrero sigue siendo explotado por el capital, en este caso el capitalismo de estado? Mientras el obrero viva del salario es explotado, no se ha liberado del fardo del capitalismo.

    Y no es que haya que erigirle el altar al dios dinero, esa no es el fin del socialismo, sino un monumento a la eficiencia, a la productividad, al tiempo libre del obrero para que disfrute de la recreación, de la cultura, del deporte, lo cual solo es posible enterrando definitoriamente el socialismo de estado que hemos conocido hasta ahora.

    Y cuando vamos adentrándonos en el documento nos percatamos que este artículo es una defensa a ultranza de darle a nuestro pueblo más de lo mismo.

    Asevera que el gobierno cubano revisa –sin prisas, pero sin pausas-todas las estructuras estatales y todas las leyes y disposiciones que rigen su funcionamiento, actuando en concordancia con las recomendaciones recibidas (no especifica de quien o quienes) y los estudios pertinentes (ídem) y ha hecho las modificaciones apropiadas (tampoco define si adecuadas para la burocracia o para el pueblo).     

    Le recuerdo al autor de este artículo que todavía el pueblo cubano desconoce el resultado real de las asambleas de trabajadores para aumentar en cinco años la edad de retiro, y todavía esta por leerse los resultados de las asambleas de críticas realizadas a lo ancho y largo del país sobre los problemas de la construcción de socialismo en Cuba.

   Hay un párrafo que por su ambigüedad lo mismo puede haberla dicho un dirigente de un país socialista o el propio fascista de Bush para consolidar el capitalismo, veamos:

    EL gobierno cubano “busca el incremento de la eficiencia productiva, de la eficacia de la gestión empresarial, de la certeza de la dirección, de la ampliación e intensificación de los vínculos de la población con los asuntos públicos, de la supresión de contradicciones funcionales de instituciones, de la profundización de la institucionalidad, del refuerzo a la legalidad, del aumento simultáneo del grado de cientificidad de la gestión de dirección y del activismo ciudadano”.

   Este tío habla sin sustentarse en ningún plan.  Creo que su conocimiento in situ está mal situado, para seguir aceptando la buena fe de nadie, y si él no se ha dado cuenta que ha quedado demostrado lo contrario, debe ser que es duro de entendederas.

¿Cómo es posible, después de haber desbarrado contra  las predicciones y la ciencia que asevere  “las medidas tomadas hasta ahora en Cuba son adecuadas, pertinentes, comedidas, oportunas y necesarias”.

  Y ahora viene el veneno: “se ha venido diseñando un concepto aparentemente más abarcador y comprensivo cual diríase es la democracia participativa”, no menciona lo de socialismo.

   Según él, parece una buena meta, después la descaracterizará alegando que “no se conoce a alguien en capacidad de decir qué es eso, como se instrumenta en general, como se adecua a las condiciones de cada país, que recursos (materiales, legales, procedimentales, estructurales, históricos, sociales, culturales y similares) exige y etc.

 Y para no hacerles esta diatriba larga, es muy fácil muchachón, lo que se quiere es socialismo y si se le ha puesto apellidos es para diferenciarlo del socialismo estalinista que caracterizó todo socialismo del siglo XX. Todo eso que preguntas lo puedes encontrar en cualquier biblioteca, en los libros de alemanes como Engels y Marx, o del ruso Lenin, no es nada nuevo, sino condensado en una propuesta y apoyado por un grupo de comunistas que si creemos en la ciencia y que nos arriesgamos a predecir de la misma forma que lo hizo la generación del Moncada y de la Sierra.

    Lo mismo que cuestionas ahora hubieras podido censurar el día que Cuba se declaró socialista y mira por donde vamos.

   NO le cuestiones a cualquier generación de cubanos esa capacidad de arriesgarse, de predecir, de soñar.

   En nosotros, los que estamos por un socialismo real, estas afirmaciones, artículos e incluso palabras soeces no nos desalientan. Estamos muy seguros de nuestros ideales socialistas, no los asumimos como un acto de fe, sino como el único acto capaz de comenzar a labrarle una sepultura definitiva al capitalismo y a la burocracia que la representa en nuestro país.

Y para el ciudadano común, contrario a lo que enuncias, las esencias si han cambiado en Cuba, porque hace treinta años no existía una burocracia omnisciente, omnipotente y omnipresente pidiendo actos de fe para mantenerse en el poder.

Los problemas de Cuba están dentro de Cuba. El imperialismo en estos momentos bastante problemas tiene con sus crisis. El capitalismo nos puede hasta brindar educación y salud gratuitas, lo que no puede dar al pueblo cubano es la propiedad de los medios de producción. Desde un punto de vista práctico, es nuestra única alternativa en un mundo donde desapareció el socialismo como sistema.

       Ese esquema “soft” del gobierno yanqui que se vislumbra en el futuro, y al que haces referencia, solo podemos vencerlo con un socialismo verdadero donde el poder resida en el obrero y no en los burócratas.

   No es un problema de buscar la eficiencia productiva, si la lograras con tus argumentos queda sin materializarse lo básico: ¿sigue el obrero con su salario? Si es así, sigue el obrero siendo un esclavo del gobierno.

    Hablas de capitalismo agotado como sistema, pero nadie ha sido capaz de decir cuando por fin se hundirá, y si se ha demorado en caer la culpa ha sido del socialismo estatista que no demostró ser una alternativa, porque no era un socialismo real.    Con más de lo mismo lo único que hacemos es demorar su caída.

   La Revolución cubana no es un milagro, es fruto de muchos esfuerzos y sacrificios de su pueblo, la Revolución cubana es fruto de siglos de luchas por la libertad y la independencia, de ideas martianas que condensan esa idiosincrasia, pujanza y el ser de nuestra cubanía.

   En desacuerdo totalmente en que cada persona en sí misma es un fin, pues una persona es un ser social que solo puede lograr sus más caros anhelos actuando en sociedad y con ello no estoy en contra de que el socialismo respete la individualidad de cada ser.

   Precisamente nosotros, los que estamos por un socialismo participativo, democrático y decisorio lo hacemos, porque pensamos que partimos de una evaluación acertada de la realidad, porque estamos en la búsqueda de respuestas y la instrumentación inmediata de las mismas con el concurso de la mayoría.

    Finalmente, después de leído su artículo me quedan dos preguntas ¿Qué es lo que usted propone? ¿Por qué nunca menciona la palabra socialismo?

 

 

Juventud… ¿perdida?

Riflexiones

El diario Granma en ocasiones pierde el rumbo, o lo pierde el editor que sanciona los trabajos que se publican.

En esta semana dos artículos llaman mi atención, uno el de Lázaro Barredo titulado “aguantar el palo” que para mi criterio fue magistralmente respondido por Lidia Alba en el espacio alternativo “La Haine”, a lo que solo tendría que agregarle que nada de nuevo tiene el artículo de Barredo, porque siempre es el cubano de a pie quien aguanta el palo y los golpes de las crisis en nuestro país. 

El otro artículo, de Leticia Martínez Hernández, al lado del de Barredo, en la misma página 3, está dirigido a demostrar que la juventud cubana en pleno está de lleno volcada a las tareas de choque de nuestro país.

Veamos las tareas de la juventud cubana actual que menciona la periodista:

-Un joven ayudando a otro a bajarle un maletín de la guagua, lo cual es algo insólito según ella, no se si por el gesto de ayuda o por el arete que llevaba colgando de la oreja.

-Jóvenes ayudando en los desastres naturales que ocurren en nuestro país, ejemplo en el que participa hasta el perro en Cuba.

-Jóvenes que cultivan la tierra. Creo que cada día son mas los viejos dedicados a esa labor, no en vano prolongamos la jubilación hasta los 65 años..

-Jóvenes que se dedican a la educación, lo que siempre ha sucedido en cualquier parte del mundo, aunque con mejores salarios.

-Jóvenes militares haciendo guardias en las costas o ante un radar. Dudo que los viejos hagan eso en Cuba o cualquier otra parte del orbe. El ejército es de los jóvenes, los viejos son Generales.

-Jóvenes periodistas soñolientos esperando el cierre del diario. Los consagrados también lo hacen.

  Eso si, no veo por ninguna parte del artículo nada relativo a los jóvenes dirigiendo este país y cuando se le quiere dar una responsabilidad de calibre a la juventud tiene la periodista que retrotraerse casi 60 años para recordarle a los incrédulos “aquellos muchachos con barbas que trillaron la Sierra Maestra y asaltaron luego las ciudades para trastocar el orden de cosas dentro y fuera del país”.

Y luego se pregunta asombrada algo subversivo ¡Que habría pasado si los gestores de esta Revolución hubieran esperado por la perezosa y escurridiza experiencia…!  

Ya con lo mencionado sería suficiente para dejar el comentario en este lugar. Para la periodista el papel asignado a nuestra juventud es el indicado, nada de dirigir, la juventud nuestra si debe esperar “por la perezosa y escurridiza experiencia”.

¿Es para alguien un secreto el promedio de edad de nuestra dirigencia?, y con ello no desacredito la capacidad y experiencia de la misma, pero ¿los jóvenes qué?

Sugiero a la periodista que rehaga el artículo incluyendo:

-cantidad de jóvenes sin estudiar, ni trabajar existentes en el país.

-Cantidad de jóvenes que trabajan para particulares en nuestro país porque no quieren trabajar por los salarios que da el estado.

-Cantidad de jóvenes que han sido sancionados por tribunales o guardan prisión por diferentes delitos o están en espera de juicios

-Cantidad de jóvenes que han emigrado y emigran del país en busca de mejores condiciones de vida.

  -  Cantidad de jóvenes en tareas de dirección a cualquier nivel en nuestro país.

   De cualquier forma yo creo, sin el teque del artículo mencionado, que la juventud nunca está perdida, ni ahora, ni en el siglo pasado, ni en el futuro que se acerca. La juventud siempre ha hecho lo que tiene que hacer, solo démosle tiempo al tiempo, porque los jóvenes cubanos nunca han sido perezosos, ni escurridizos.

 

Socialismo del Siglo XXI: ¿Una involución?

Riflexiones.

 

Andan por estos medios algunas plumas equivocadas. No me queda ni la más remota duda. Lo otro que puedo pensar es que hay personas que hablan de socialismo y nunca leyeron a Marx y creen que Lenin se circunscribe solo al parque con ese nombre situado a las afueras de la Habana.

Hay personajillos europeos que de verdad nos quiere meter, a la cañona, que el socialismo del Siglo XXI es una grave involución, cuyas consecuencias pagarían el pueblo cubano y todo el movimiento comunista y revolucionario internacional, Esto es ya pasarse de la raya.

¿De que socialismo hablan? En el Siglo XX y lo que va del actual no ha existido socialismo en ninguna parte, fue traicionado por Stalin y sus seguidores. Mientras un obrero reciba un salario no estamos construyendo ningún socialismo y está dictadura, llamada del proletariado, ya lleva 50 años aporreándonos. Ustedes, los europeos están aún más alejados del socialismo, porque para hacerlo tienen primero que tener el poder. Primero obténganlo y después vengan a darnos clases..

Tratan de confundir. Cuando se habla de socialismo estamos hablando de la mejor democracia que haya existido en la historia de la humanidad, no el socialismo estatizado que conocemos, sino  del que hablara Marx, Engels y Lenin; no democracia para que la burocracia haga y deshaga, sino democracia obrera. ¿Por qué quieren los nuevos “teóricos” del socialismo eliminar ese factor?

Aparecen críticas y calificaciones de desinformados para aquellos que manifiestan aversión contra Stalin, y al parecer los que están desinformados de quien fue ese personaje son los que lo defienden. Eso es historia reconocida ya hasta por el propio pueblo soviético.

Pues sí, la “democracia participativa” por la que nos pronunciamos un sector de los cubanos hoy, está en franco antagonismo con el socialismo estatizado que padecimos durante el siglo XX y lo que va de XXI.

Y esto nos es oponer lo nuevo a lo viejo, sino imponer lo nuevo sobre lo viejo, que no es lo mismo ni se escribe igual.

EL socialismo estatizado ya cumplió su función, claro está para todos que no conduce a más socialismo, sino a más capitalismo, vea lo que sucede en China, y esa dictadura proletaria a la que se refieren y ensalzan es solo nominal, porque en la realidad la dictadura está ejercida por el partido y la burocracia que la sustenta.

El reformismo en este caso es amamantado por quienes se oponen al socialismo participativo y tales criterios no están sólidamente sustentados por la teoría marxista. Han salido a escena a cantar como gallo y solo pueden piar como un gorrión. A nadie convencen.

¿Quien les hizo ese cuento de que quienes nos pronunciamos por el socialismo participativo queremos enfrentar a los dirigentes con las bases, a los dirigentes viejos con los nuevos? 

Lo que queremos es socialismo real y que el que esté al frente del país lo haga realidad. Nos da igual si tiene 40 años, 60 o 90 años de edad.

Así que los que nos pronunciamos por el socialismo participativo estamos actuando de acuerdo a nuestros enemigos imperialistas. ¿Estos censuradores se han leído la plataforma programática de Pedro Campos? Me parece que al contrario de sus epítetos superficiales, allí lo que se propone es socializar la propiedad y eso es lo más anticapitalista y antiimperialista que he oído hasta ahora.

No he visto a los seguidores de esta plataforma desbarrar contra el gobierno por los recientes cambios ocurridos en el gobierno de nuestro país, ¿por qué quieres desacreditarlos sin elementos probatorios?

Si no perciben las nuevas ideas del socialismo democrático es porque no saben leer, o tienen problemas con su poder de abstracción intelectual. Dígannos y los invitamos al próximo círculo de estudio sobre el tema.

Coincidimos en que lo importante es saber de que lado de la trinchera nos colocamos, estamos del lado de la clase obrera y del pueblo cubano. ¿Ustedes donde están?

¡Viva el socialismo estatizado!

Riflexiones

 

Desde hace muchas décadas perdí el temor a perder bienes y riquezas, porque al no poseerlas sería de orate suponer su perdición; lo que si ha surgido dentro de mí y de otros muchos cubanos es el miedo a que este socialismo inalcanzable, al menos la intención de lograrlo no ha desaparecido, se vaya a bolina como la Revolución de 1930-

Releyendo a Lenin cada día le cojo más odio al estado, a mi me gustaba la lectura del teórico ruso porque, aupando la teoría de Marx y Engels, nos prometía una disolución futura del estado.

El estado, me decía y me repetía, parodiando a los clásicos, surgió para que una clase minoritaria explote a la mayoría de la población, llámese estado esclavista, feudalista, capitalista, fascista, burocrático, o cualquier apellido o mote que se le quera endilgar. El estado es el que  tiene que irse a bolina, sin embargo, perdura como Matusalén: hoy alegre y mañana también; por lo que sin tanta verborrea puede afirmarse que el estado siempre estorba, por lo menos todos los conocidos hasta ahora.

Pero eso de la alegría constante no es para la mayoría, y menos cuando escucho en el noticiero de la mañana que el trabajo a destajo viene de vuelta a los obreros cubanos, como una salida necesaria según una tal Ley 9.

El trabajo a destajo, sin que quede lugar a dudas, produce más plusvalía en menos tiempos. Vamos avanzando directico al capitalismo desarrollado, para entonces, con al máximo desarrollo de las fuerzas productivas, iniciar la socialización de los medios de producción: más o menos un “socialismo” tipo chino, donde ya existen algunos millonarios y muchos millones de muertos de hambre.

Lo más exuberante en esta situación es que desde que el primer brujo alzó una tea para que los creyentes vieran a Dios (al parecer la oscuridad desde entonces no ha dejado de reinar en el planeta y Dios nunca aparece) nunca la población ha sido quien impone los códigos de conductas y valores, esto sin excepciones, siempre se le han impuesto desde afuera, llámese monarquía, capitalismo o socialismo, Iglesia o partidos. Cómo hay que comportarse y vivir ha venido reglamentado por lo que tienen el poder.

Ese orden se ha mantenido desde siempre por la fuerza, que todos saben que da riquezas, que da poder, que el que lo posee siempre ostentará un mejor nivel de vida, que será eterno, siempre y cuando no se empalaguen con las mieles de la abeja o la melaza de caña.

Otra preocupación que me mueve a riflexionar es ¿cómo es posible que las trasnacionales mediante el trabajo asalariado logran ganancias multimillonarias, un desarrollo extremo de las fuerzas productivas y mucha miseria alrededor, y sin embargo nosotros en Cuba pagando también salarios, solo lo que hacemos es socializar la pobreza.

Pensando negativamente debíamos tratar de imponerles a los países imperiales, que malgastan sus riquezas en mantener arsenales de todo tipo de armas, este socialismo estatista patrocinado por Stalin desde principios del siglo pasado: y les podría asegurar que no tendrían ni un centavo para el desarrollo de amas de ningún tipo.

Ya ven tenemos una solución en nuestras manos para acabar con la carrera armamentista en el mundo. Tendríamos entonces un mundo más seguro.

¡Arriba el socialismo de estado!