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francotiradordelcauto

El VI Congreso del Partido

Riflexiones.

Ojalá que el próximo Congreso del Partido no sea el último que desarrollen  los comunistas cubanos en la historia de nuestra patria, porque tanto hemos alargado ese evento, que cuando lo celebren pocos tendrán la esperanza que tal conclave traiga algo positivo para nuestro país.

Para mí, no se para ustedes, la justificación  de que no puede ser un evento más, nada tiene que ver con el tiempo, y considero  que un acontecimiento de esa magnitud depende más de la inteligencia y las concepciones del hombre de cómo transformar una sociedad, que del elemento tiempo,  artificio que solo trata de establecer  un compás de espera  en la falsa expectativa de que la remodelación actual del estado pueda fructificar.

Y se preconiza nuevamente la catarsis cuando se establece la necesidad de analizar con la población en su conjunto los temas del congreso y solo realizarlo cuando  este “gran proceso” haya terminado. Y me pregunto ¿Qué pasó con las propuestas realizadas por nuestro pueblo hace dos años? ¿Es que vamos de nuevo a iniciar similar consulta con la población cubana?

Lo dicho, dicho está. El pueblo desde entonces confió en que se tomarían medidas y fijaba su esperanza en  el Congreso del Partido, que ahora pasa a las calendas griegas.

 

 

 

Que nadie se ponga bravo si en esas próximas reuniones de catarsis se levante un borrachito, como en el cuento de la iglesia, y diga: 

- Lo mismito del año pasado.

Creo que se puede dar un Congreso de verdad, buscándole soluciones a los problemas y mirando hacia el futuro, sin tantas dilaciones en el tiempo, por supuesto, entiéndase como pueblo también a todos aquellos que en los últimos años han hecho propuestas que nadie en la dirección del Partido y el Estado ha respondido.

Entiéndase también, que si volvemos a dar esas reuniones de catarsis debemos prever la inversión en unas cuantas toneladas de papel, para que los medios informativos puedan dar a conocer a la población lo que  plantean los obreros en las empresas de las distintas provincias, y no  como en la ocasión pasada, que solo se informó la cantidad de planteamientos, pero no sus contenidos.

Según la prensa tales opiniones del pueblo iban a ser analizadas por el Partido y el Estado, quien hasta ahora solo ha tenido el silencio como respuesta, aunque al parecer, no fueron suficientes planteamientos y hay que venir por la segunda vuelta.

Causa perplejidad la afirmación de que el VII Pleno del Comité Central acordó posponer la realización del VII Congreso “hasta que se haya vencido esta crucial etapa de preparación previa”.  Alguien tiene alguna idea  de cuando venceremos esa etapa, sobre todo con los métodos de más estatismo y menos socialismo aplicados en el país.

Entonces, eso ¿para cuando queda?

 

 

 

 

 

Otro de los acuerdos del Pleno fue desarrollar el Ejercicio Estratégico Bastión 2009 y cuestiono ¿Cuánto cuesta en combustible, alimentos, y demás recursos la realización de ese ejercicio militar? ¿Es aconsejable ese gasto en momentos en que ni siquiera creceremos un 2 por ciento este año?

La argumentación primaria de la decisión esta basada en la necesidad de incrementar la capacidad defensiva del país. Indiscutiblemente que estamos siendo dirigidos por militares, y no está demás recordar que  las Fuerzas armadas siguen siendo el pueblo uniformado, pero mejor pagado, con relación al resto de la población.

Estudiando la historia de la humanidad reciente podemos comprobar que lo decisivo en el enfrentamiento al enemigo no son los tanques y cañones, sino el espíritu de defensa del pueblo, que con simples fusiles es capaz de aniquilar y hacer pagar caro cualquier agresión del imperialismo.

Ese cuento de que ahí viene el lobo para justificar los gastos de defensa es un argumento ya gastado. Si en 50 años no hemos logrado estar preparados, que pase un año más no importa, o es que los militares cubanos  no pueden prescindir de sus jueguitos militares por un año más.

Y creo de tal manera aún sabiendo que Estados Unidos reaviva sus planes de agresión contra América Latina; que el golpe de Estado en Honduras sienta un precedente negativo en el hemisferio; que en Julio del 2008 la marina estadounidense restableció a la Cuarta Flota, que abarca América del Sur y Central, y el Caribe y también en esa fecha, el  director de operaciones de las Fuerzas Aéreas Estadounidenses del Sur, el coronel Jim Russell, defendió que las tropas que se estaban retirando de Iraq fueran re desplegadas en el Comando Sur del Pentágono que comprende América del Sur y Central, y el Caribe.

 

 

 

Pero nada de eso es nuevo para los cubanos. Hace cinco décadas estamos en las mismas, con el coco acechando y nosotros haciéndole el juego al coco. El coco que venga, ya verá como lo recibiremos.

Es más, si queremos aumentar nuestra capacidad defensiva volquemos nuestros esfuerzos, recursos y nuestra inteligencia a construir un socialismo verdadero en nuestra patria, a lograr una economía fuerte, no hay mejor armamento que un pueblo dichoso y entusiasta por su patria.

Si Bush anunció su victoria desde un portavión exclamando “misión cumplida” los cubanos sabemos que es un mentiroso, desde entonces el pueblo iraquí le ha hecho pagar cara su agresión, como se la haremos pagar también si osa poner una bota sobre nuestro suelo. 

Los enfrentamientos entre ejércitos no deciden la batalla de estos tiempos, es la lucha decidida de los pueblos quienes derrotan al agresor.

Si realmente quieren potenciar la capacidad defensiva del pueblo cubano establezcan un control más severo en los entrenamientos de las Milicias de Tropas Territoriales y a los reservistas, quienes tras ser movilizados vienen defraudados por la pérdida de tiempo como consecuencia de la falta de calidad de los entrenamientos.

He ahí el potencial defensivo que no debemos subestimar.

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Ahondando sobre la intelectualidad de izquierda

Ahondando sobre la intelectualidad de izquierda

Riflexiones

Saben, yo estoy contra todo tipo de determinismo, menos en un caso, en el de Colón, quien al arribar a las costas cubanas expresó que esta era la tierra más fermosa que ojos humanos habeis visto.

Años después, cuando se formó la cubanía, el criollo incluyó en su idiosincrasia la adjetivación positiva del descubridor para todo lo autóctono de la isla. En Cuba todo lo que hay es de lo mejor del mundo.

¡Ay Colón! ¿Por qué hablaste tan a la ligera?

Desde entonces hemos tenido que cargar con ese San Benito de ser la tierra prometida, sobre todo a partir de 1959, en que la izquierda de otras tierras, exploradora de verdades eternas, nos volvió a descubrir, y como los tiempos cambian ahora afirman que esta sociedad que tenemos es también la fermosa del mundo.

Y hay una razón vital en esa afirmación, las izquierdas en el mundo viven  de nuestros logros revolucionarios –vacilan a costa de ellos-  y rechazan, como si fuera el diablo en persona, nuestros fracasos. Por supuesto, los fracasos para los cubanos: allá ellos, que ya sabrán como convertir las derrotas en victorias, para que esa izquierda mundial sume nuevos blasones a “sus conquistas”.

Mientras tanto, la calladita por respuesta, o la alusión servil, suave, adulterada, sobre algunas desviacioncitas del proceso revolucionario cubano.

Y me llama la atención un trabajo de Beatriz Stolowicz, profesora e investigadora de la UAM, México, quien a petición del nuevo Centro de Estudios de América de Cuba, redactó un artículo en homenaje al medio siglo de la Revolución Cubana.

Loas y reconocimientos de nuestro proceso aparte, -eso ya la izquierda está cansada de propalar y nosotros de disfrutar- lo discutible son algunos términos insertados en el positivo análisis de la articulista, que sugiero revise para que su trabajo recoja verdaderamente la real prestancia de la Revolución Cubana en el Siglo XXI.

Cuba llevó a cabo una profunda reforma intelectual y moral para que fueran los propios hombres y mujeres los sujetos de su emancipación; pero un análisis actual y serio de nuestra sociedad, demuestra que hoy en día el sujeto, con su verbo, y el resto del predicado incluido, andan perdidos, ¿y la emancipación? Pues, escondida como en un juego al tute.

La burocracia se ha adueñado de toda decisión por muy simple que sea en nuestro país, y el sujeto, que soy yo, usted y aquel, cuelga de esas decisiones como el péndulo de un reloj viejo.

Afirma la Stolowicz que la Revolución cubana creó un poder popular con capacidad de decisión para que esas instituciones fueran transformadoras, con la participación de toda la población en organizaciones de masas territoriales, con un liderazgo político responsable y audaz fusionado con su pueblo. ¡Qué descubrimiento!, todavía nosotros no nos hemos percatado.

Obvia la estudiosa toda la desnaturalización que han sufrido esas instituciones y organizaciones populares en nuestro país como consecuencias del verticalismo, voluntarismo y el estancamiento ideológico de la vanguardia revolucionaria, partido que sufre en estos momentos también la plaga del burocratismo.

Leído este documento no me queda otra alternativa que pensar que la señora, señorita,  Stolowicz refleja como debió ser nuestra Revolución y no lo que es en estos momentos, llegando incluso a afirmar que la política social cubana nada tiene de igualitarismos, cosa que está muy lejos de la realidad..

En Cuba reciben la misma cantidad de gratuidades el obrero vanguardia y el vago, el estudiante y el delincuente que no quiere estudiar, la mujer revolucionaria y aquella que esquiva el trabajo y vende su cuerpo por unos cuantos dólares, si eso no es igualitarismo que me digan como lo nombramos.

En Cuba no es el trabajo el motor impulsor para solventar las necesidades vitales de la existencia. ¿Por qué sucede así? ¿Es esto para la izquierda un modelo a seguir? Que recuerde, Cuba desde hace décadas no es autosuficiente económicamente, primero los “logros de la Revolución”  se mantuvieron gracias a los soviéticos, ahora, a Chávez. De estas cosas son las que debe hablar la izquierda, no solo de los supuestos logros en educación y salud pública, que entre otras cosas, no son tales para la generación que ahora tiene menos de 30 años, porque cuando nacieron ya tales privilegios existían. Y de allá a acá no perciben saltos evolutivos en nuestra sociedad, por eso emigran o no quieren trabajar.

Luego la investigadora afirma que la revolución llevó a cabo la unidad política de la diversidad de la izquierda en torno a Cuba, supongo que habla de los años sesenta del siglo pasado, porque en estos momentos  no existe tal, unidad de la izquierda  sobre  Cuba y además en el plano interno se le silencia.

Y si hay algo de unidad en aquellos que opinan, aconsejan y tratan de decidir por el revolucionario que vive en Cuba, apreciamos que en sus proyecciones muchos desconocen  aspectos claves de nuestra realidad nacional, ya lo afirmé al principio, ellos enarbolan los logros de la sociedad cubana y pocos se atreven a airear los trapos sucios de nuestro proceso.

Para salvar la paja en el ojo, la investigadora dice y cito:”este no ha sido un avance lineal ni mucho menos perfecto”, luego menciona los condicionamientos impuestos por el imperialismo, para concluir sesgadamente que también hubo “limitaciones internas, debido a formalizaciones y a concepciones que han afectado, en distintos momentos, su fuerza creadora colectiva en la que se ha basado su potencia”.

Hasta ahí llega su censura, cuando lo válido en estos momentos es analizar y llegar a conclusiones enjundiosas de cómo esas limitaciones, errores y desvíos, tienden –como advirtió Fidel en el 2005- a la reversibilidad del proceso.

Coincido con ella en que la carencia de una perspectiva estratégica hará que cualquier error en la dirección que se tome tenga profundas consecuencias negativas, por ello exigimos que se haga un Congreso del Partido que trace diáfanamente los pasos para fortalecer la construcción del socialismo democrático, participativo y decisorio en nuestro país, que dé al traste con el socialismo estatizado que niega toda la imagen libertadora y democrática de nuestra revolución.

El análisis de la investigadora sobre América Latina puede ser válido para esa región, pero no en el caso cubano, en Cuba no hay que enfrentar en primera instancia al capital internacional, sino a una burocracia conservadora enquistada en el poder, carente de nuevas ideas renovadoras del socialismo cubano.

Aplaudo cuando la escritora declara que evitar la discusión de los temas álgidos de los procesos revolucionarios aduciendo que se le hace el juego a la derecha o por razones geopolíticas, solo demuestra la corta mirada estratégica de los dirigentes revolucionarios.

Con ello –enfatiza Stolowicz- no solo se refuerza al imperialismo sino que se frustran las expectativas de cambios de nuestros pueblos. Ojalá que estas afirmaciones de la investigadora mexicana calen en algunos oídos peludos de la isla.

Luego tenemos un artículo del Dr. Atilio Borón, muy conocido aquí en la isla a partir de las frases calurosas que el Cro. Fidel le ha prodigado en sus Reflexiones.

No hay nada que me provoque más aversión que comparen a nuestra Revolución con la Francesa, porque aquella se fue a bolina para quedar como ejemplo de lo que debe y no debe hacerse, y nosotros aún estamos en el ruedo y tratando de poder hacer.

El Dr. Borón ataca a fondo en su artículo a las izquierdas de Argentina y Brasil y al del resto de América Latina cuando les pregunta ¿Por qué si Cuba hizo una Revolución, ellos no? A renglón seguido explica que las izquierdas de esos países fueron pusilánimes y timoratas a la hora de lanzar no ya una revolución, como la cubana, sino un modesto, un muy modesto programa de reformas sociales en el actual siglo.

Borón quiere resaltar en el proceso revolucionario cubano el papel jugado por la voluntad política, la conciencia y la organización, lo que se desprende faltó a la izquierda del continente. ¿Acaso la única forma de revolución es la que se uso en Cuba? ¿Acaso la Revolución Cubana ha logrado construir el socialismo? ¿Acaso el movimiento de recuperación de fábricas en Argentina no tiene nada que ver con el socialismo? ¿Acaso los cambios hacia la propiedad social en Venezuela y Brasil no tienen nada que ver con el socialismo?

La izquierda latinoamericana, como el socialismo estatizado soviético, que usted define en su artículo, también tiene sus coyunturas históricas, y se obvia o se olvida, que el proceso revolucionario cubano sorprendió a Washington, y desde entonces el imperio está alerta y ha destinado miles de millones de dólares a retrasar el proceso revolucionario en nuestro continente.

El hecho de que haya países en América Latina que no hayan hecho su revolución no nos debe hacer olvidar que no hay suelo latinoamericano que no este manchado de la sangre de muchos de sus mejores hijos por la liberación de su país y contra el imperialismo y los regímenes fascistas. Creo que debemos ser un poco más medidos a la hora de calificar de pusilánime o timoratas a las izquierdas de nuestro continente. Le recuerdo que el Che, que de timorato no tenía ni un pelo de su rala barba, regó también con su sangre las ansias libertadoras de los pueblos latinoamericanos.

Por otra parte,  cuando Borón aborda el papel del estado en la construcción del socialismo en Cuba afirma, que a falta de un modelo para imitar,  Cuba osciló entre la replicación de la experiencia soviética y el resto del ex campo socialista y por la otra la excepcional ingeniosidad e inventiva del cubano.

Y yo pregunto dos cosas, una, por que debemos imitar; segunda, a donde nos ha llevado la ingeniosidad e inventiva, cuando la palabra de orden era intentar nuestro socialismo propio. ¿Acaso para crear el estado socialista hay que partir de cero o de los clásicos? ¿Acaso el Che no atacó en las primicias de la revolución el manualismo, el dogma y el folleto?

Borón en su defensa a ultranza de la revolución cubana llega hasta afirmar que los cubanos para luchar contra el bloqueo y construir la supuesta sociedad socialista encontraron respuestas “eficaces”, aunque no necesariamente “eficientes”, para luego contradecirse citando a Fidel cuando dijo “cada vez que copiamos nos fue mal? Si nos fue mal ¿donde está la eficacia y la eficiencia?

Borón, no se como encaja eso en su diccionario, pero en el castellano la eficacia conlleva la eficiencia. Y aquí hace rato dejamos de ser eficientes y eficaces también, ni siquiera producimos lo que comemos.

Está usted en plena razón cuando dice que no hay socialismo de mercado, ¿pero niega acaso usted la necesidad del mercado en el socialismo? Le sugiero que profundice e investigue, para que nos ayude a derrotar el “socialismo de estado” que nos embrutece.

El modelo de estatización total de la economía que usted admite como una necesidad impuesta por determinadas circunstancias históricas y exalta por haber logrado un desarrollo increíble de la sociedad soviética, no deja por ello de ser un intento fallido de construir el socialismo, es un camino que lleva a ninguna parte y para ello solo debemos mirar que queda del ex campo socialista, como usted mismo dice “se desplomó sin un solo disparo, y ante la asombrosa indiferencia de la población”. ¡Es eso lo que Usted quiere para Cuba?

No tiene que convencerme usted de que la estatización total de la economía es, en la condición actual, inadecuada y contraproducente. Yo le agrego que no en las condiciones actuales, sino en cualquier condición, porque frena la iniciativa de los productores, porque genera una sociedad como la de Wells en su libro 1984, porque estatizando totalmente la economía se estatiza todo, hasta la cultura, el deporte, la recreación, se estatiza la vida.

Lo que no me convence es que después de atacar la economía estatizada venga usted a decirme que en Cuba vamos por buen camino porque nuestro Presidente haya dicho que una de las limitaciones del centralismo planificador era “la tendencia a aplicar la misma receta en todas partes”.

Aplaude usted  las intenciones de nuestra burocracia de crear una estructura estatal “más compacta y funcional, con menor número de organismos de la administración central del estado y una mejor distribución de las funciones que cumplen”.

Según usted la dirigencia cubana hace una lectura apropiada de las circunstancias actuales y, dentro de ellas, de las características que deben asumir la estructura y el funcionamiento de la organización estatal y la economía cubana.

Esas afirmaciones las he oído antes, creo que las oyó también Ulises, son cantos de sirenas, hace bastante ratos fueron oídas y   mire usted el estado actual de nuestra economía. Le faltó citar algo “Ahora si vamos a construir el socialismo”, o ese que dice “Si se puede”.

Usted añade que nuestra dirigencia está empeñada en explorar múltiples caminos mediante los cuales es posible avanzar en el control democrático y popular de la vida económica.

¿Dónde usted vive, Borón? ¿Quién le ha hecho cuentos de nuestra sociedad para que usted se ponga a afirmar tales tonterías? Como es usual, brilla por su ausencia en su análisis el papel de la clase obrera cubana y de América Latina, todo es el pueblo, las masas, la lucha, un análisis en el buen lenguaje del izquierdista burgués.

En Cuba no hay que organizar el estado actual, hay que cambiarlo, hay que socializar los medios de producción, eso lo dijeron Marx y Lenin.

En Cuba hay que socializar los medios de producción y hacer al obrero y a la clase campesina y al resto de la sociedad partícipe de las decisiones económicas y políticas del estado. Hay que convertir a los obreros en trabajadores asociados.

En Cuba hay que recrear nuevamente las instituciones y las organizaciones políticas y de masas y que ellas se tracen metas acorde a los momentos en que viven y no depender de lineamientos verticales emanados del estado.

Señor Borón, es triste ver como en Cuba envejece una Revolución a la par que sus dirigentes políticos y hay dos posibles respuestas: o perdimos el sendero en algún lugar de la vida, o hemos llegado a una encrucijada y no sabemos cual camino elegir.

El cubano de vanguardia sabe por donde caminar: más socialismo.

No me venga ahora con consejos rimbombantes de que la firmeza en la conducción revolucionaria y la unidad de todo un pueblo en defensa de su dignidad y su libertad mantendrá enhiesta la revolución cubana, esa es una receta de las que mencionó antes.

En recetas, sólo es válida la de tomar aspirina si le duele la cabeza.

No la cojamos ahora con las recetas, ellas culpa alguna tienen de nuestros problemas. En última instancia si se aplicó una mala receta fue firmada por una mano humana: he ahí el culpable.

 

Francotirador del Cauto

 

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El reto cubano

El Reto Cubano

Riflexiones

Pienso que para los intelectuales cubanos analizar y poner en negritas sus consideraciones se convierte en un reto de altura, y lo aprecio en el artículo de Aurelio Alonso, publicado en este medio, que versa sobre como la economía se convierte en el reto del cubano.

Este y el de Narciso Isa Conde, son los mejores artículos que he leído últimamente sobre la economía cubana, pero como análisis al fin hay cosillas que quiero comentar en aras del debate y el entendimiento, que es el objetivo primordial de esta sección.

Aurelio Alonso habla del socialismo en Cuba, cuando en la isla, ni en ninguna otra parte del mundo existió socialismo en el siglo XX ni en lo que va delXXI. Si bien el autor a lo largo del documentodescaracterizaese socialismo estatal por inoperante, es inadecuado afirmar que en Cuba hubo un proceso de socialización.

En 1959 estaba la propiedad más socializada que ahora, porque miles de capitalistas eran dueños de los medios de producción, y de la noche a la mañana esos medios pasarona manos del estado, como único propietario: eso de que los obreros son dueño de los medios de producción o de que es propiedad del pueblo se muestra cada vez más como una falacia.

Afirma el autor que probablemente la intensidad de la confrontación con Estados Unidos llevó al proyecto cubano a una radicalidad diferente de la que contenía su enunciado inicial y es cierto, fue menos radical el proceso, porque en el programa del Moncada se hablaba de un 30 por ciento de las ganancias para los obreros, lo cual daba a estos un sentido de pertenencia de los medios de producción que no han alcanzado aún hoy en día.

Lo verdaderamente revolucionario del socialismo concebido por los cabezones que lo describieron estriba en la socialización de los medios de producción, lo que equivale a que el productor sea el dueño real de los medios con los que produce, y no que el estado se apropie ilegalmente de los mismos,

El obrero cubano al cabo de 50 años aprecia que la bandera cambio de manos, pasó de la burguesía cubana a un estado que en su desarrollo creo un nuevo estamento, que no es precisamente obrero, sino la burocracia y una nueva modalidad, el inmovilismo, que resguarda sus intereses creados.

No veo por ninguna parte del artículo de Alonso un problema tan clave como este, ni la afirmación de que mientras el estado posea para sí esos medios, ningún reto socialista será posible para los cubanos.

Es muy interesante entrar a detallar las causales del camino recorrido, pero, de verdad Alonso, ese pasado de causas solo debe servirnos para afianzarnos en el porvenir, que no debe ser más de la misma cosa que hemos tenido.

¿Cuán interesante puede ser para el cubano los índices de IDH que poseemos si cada vez que se levanta en la mañana tiene los mismos problemas que ayer y las mismas posibilidades de resolverlos: ninguna?

El inmovilismo nos mata

¿Puede citarme alguna declaración oficial que muestre acuerdo con eso que usted afirma de que “la idea de que más estatal quiere decir más socialista y más radical, no deja de ser también dogmática y equivocada”?

Solo acérquese a la última reunión de nuestra Asamblea Nacional y a las ulteriores decisiones del Consejo de Estado a ver si alguna no está dirigida a afianzar el estatismo sobre nuestra realidad, sin poder prever que el tomate y el boniato se pudra en el campo por falta de una gestión eficaz de la burocracia.

Si Mesa Lago registra hasta hoy nueve cambios de dirección en la política económica cubana y. Omar Everleny distingue cinco, en ello nada altera la situación particular de cada cubano, para los que solo hubo una sola etapa en estas cinco décadas: estudio, trabajo y fusil y en los últimos veinte añossalarios misérrimos, a vivir del invento o de la remesa de los gusanos convertidos hoy en mariposas.

Alonso, el pueblo padece, el pueblo se desespera, el pueblo ansía el cambio y en esa desesperanza solo queda algo positivo: aún confían en que esa vanguardia históricarecapacite y comience a caminar por el verdadero derrotero socialista.

Afirma usted que se mantuvo la orientación socialista radical y, confunde el apellido de nuevo, hay radicalismo, pero no socialismo, y si se mantienen las prioridades hacia las realizaciones de justicia social y equidad con el énfasis en la búsqueda de respuesta a las necesidades de la salud y la educación, no es menos cierto, y lo puede apreciar usted de forma tangible, que ambos sectores están en una seria crisis.

Que al cabo de 50 años sean estos los únicos logros deja mucho que desear, sobre todo cuando por el sendero perdimos la capacidad de producir y ser autosuficientes en alimentación. Hasta el azúcar emigró, hermano. Es que ya ni siquiera se si es correctohablar de economía, para definir el desastre de nuestra realidad.

Cómo podemos mantener una buena educación y salud pública en un país en crisis, por supuesto que también esas esferas entran en trance. Puede usted explicarme porque si el sistema de salud cubano es tan bueno la burocracia solo se atiende en hospitales de punta como Cimeq, Cira García o buscan cirujanos extranjeros para sus operaciones.

El cubano de a pie a sudar y a hacer la cola o a ser tratado por un médico de consultorio, que a veces no tiene ni aspirina que darte. Y si tienes que operarte, pues un turno para de aquí a seis meses, o te buscas un amigo o pagas por la izquierda con divisas, que aquí vale mucho.

Alonso, los hijos de los obreros no van a conferencias a Canadá o a Europa, ni se casan con extranjera pudientes, ni tienen cuentas bancarias en lugar alguno, para ellos es que tenemos que hablar, si usted les habla de Mesa Lago no generalice los estudios de ese economista y hablar solo de etapas de la economía cubana..

Por ejemplo le faltó decirles a los lectores que ese economista cubano prueba

con estadísticas oficiales el deterioro de los indicadores sociales entre 1989 y 1994 y que desde entonces hay una recuperación lenta y errática y parcial de esos indicadores, y unos pocos de ellos siguen aún por debajo de los niveles anteriores a la crisis.

Que la calidad de los servicios de salud se ha deteriorado y el acceso a los servicios médicos ha caído desde 2003 debido a que al menos un tercio de ellos está trabajando en el exterior, principalmente en Venezuela.

Queel déficit de viviendas se duplicó entre 1989 y 2008, en parte debido a la destrucción causada por los huracanes, pero también por la edificación insuficiente, la incapacidad de la agencia estatal encargada del mantenimiento, la escasez de materiales de construcción y las restricciones impuestas a los propietarios de casas para repararlas.

Que el salario y la pensión promedio ajustados a la inflación, no obstante los incrementos hechos en el 2005, estaba a fines del año pasado, 77 por ciento por debajo del nivel de 1989, y hayun incremento notable de

la desigualdad en el ingreso.

Según Mesa Lao, economistas cubanos y extranjeros indican un aumento del coeficiente Gini que mide la desigualdad en 64 por ciento entre 1989 y 1999 y debe haber sido mayor después.

El economista cubano, residente en Pittsburgh, recuerda que después del vivo debate sobre el cambio fomentado por el discurso del presidente Raúl Castro en 2007, éste ha tomado un nuevo rumbo (el noveno) al introducir una serie de medidas flexibilizadoras positivas, pero salvo la entrega en usufructo de tierras estatales ociosas, ninguna otra tiene el carácter estructural que él anunció en 2007; además la enorme mayoría de las reformas propuestas por economistas cubanos en el debate no ha sido implementada, y hay un estancamiento o desaceleración de dichas reformas desde septiembre de 2008.

Luego usted justifica con que se aceptaba un solo socialismo, el que Moscú había bautizado como «real».y que se creó a partir de entonces un nuevo patrón de dependencia económica exterior. Le pregunto ¿cuando no hemos dependido del exterior?. Le pregunto que hicimos con toda esa ayuda económica que nos dio la Unión Soviética. Le cuestiono más ¿ alguna vez en la vida no podemos ser originales y dejar de copiar? Y me cuestiono cuando los intelectuales cubanos se harán sentir con valentía en su discurso, obviando todo lo apologético. Lo malo es malo, aunque lo edulcores sigue siendo malo.

No es usted realista cuando afirma que la ayuda soviética proporcionó crecimiento económico sostenido durante casi dos décadas y un nivel de satisfacción muy equitativo de las necesidades de la población, aunque esta prueba de estabilidad tampoco sirviera para mitigar los rigores de la hostilidad norteamericana.

No hubo tal crecimiento económico, era ficticio, eramoas unos hijos bobos que vivían del burocratismo soviético, porque ese supuesto crecimiento económico se esfumó con la caída del muro de Berlín. Era una mano solidaria que se retiró dejando la nuestra vacía.

Estoy muy de acuerdo con usted en que la inviabilidad no expresa una magnitud sistémica, sino que se debe al fracaso de un experimento histórico, y por tanto comienza el dilema de encontrar el camino del “socialismo viable”.

En una ocasión hablaba con un viejo economista, de esos que se educaron en el capitalismo, y este despotricaba porque en las empresascubanas se había asentado la idea de la contabilidad confiable y la no confiable.

-No compañero, hay contabilidad o no hay contabilidad. Los apellidos en la contabilidad no existen, despotricaba el viejo.

Igual le afirmó ahora, no hay socialismo viable o no viable, se construye el socialismo o no. Lo demás es cualquier otra sociedad alternativa, pero no es socialismo. No le demos esa oportunidad de elegir a los burócratas,

Más adelante una afirmación suya insoslayable,en la Isla no se removió la estructura de poder, ese fue el gran problema, el estado siguió siendo dueño de los medios de producción y el burócrata pegó con goma loca los huevos alburó.

Y los efectos inevitable del período especial usted ni siquiera los roza, fue el estacazo más demoledor que pudo recibir la ideología, la ética y la moral del cubano en el siglo XX, como consecuencia de lo que usted menciona: “la desvalorización del salario, la depauperación de las condiciones de vida y la ruptura de los patrones de igualdad— fueron sumamente severos, y acentuaron las condiciones de austeridad para la población”.

Lo inaudito de ello, y lo creíble por nuestra historia de lucha, es que a pesar de todo, seguimos pensando en la posibilidad de que el socialismo del que nos hablaran Marx y Engels aún tiene posibilidades de desarrollo en nuestro caimán, aún se percibe por el pueblo como una salida necesaria.

Luego en su análisis hace usted una comparación de pobrezas en el mundo para ahondar en que no nos va tan mal. Yo no se cuanto esfuerzo han hecho esos pobres del mundo para salir dela pobreza, lo que si se es que nosotros los cubanos hemos hecho demasiado, hemos resistido a pie firme al imperio más poderoso de la historia, y ya por ese simple hecho, como dijo el Comandante una vez, merecemos la victoria.

Esa victoria que merecemos es el socialismo.

Finalmente menciona usted que, no sería posible hablar en rigor de una recuperación económica hasta que se iniciaron cambios en el escenario latinoamericano que propiciarían para Cuba una nueva perspectiva de integración. Déjeme decirle que no estoy muy seguro de esa afirmación, porque el secretismo de nuestro estado en ocasiones no nos permite tener a mano toda la información necesaria para aseverar sin temor un criterio. Ya se rumora la inmensa deuda que tiene Cuba con el estado Venezolano.

De cualquier forma me parece que esos cambios en el escenario del continente, pues no creo que solo ataña a la América Latina, son positivos desde el punto de vista político, pero en el plano económico lo vital está dentro de nuestras fronteras. Mañana cambia la escena y seguimos en las mismas, como nos pasó con los soviéticos. Solo seremos fuertes cuando seamos autosuficientes, o cuando produzcamos lo necesario para ser autosuficientes.

Yo no se quien ha repensado, como usted dice, nuestra transición socialista, si la repensó usted, otros intelectuales sin podero yo es otra cosa, pero no me diga que lo ha hecho el burócrata que vacila la vida y piensa en el atajo más corto para llegar al capitalismo. Amigo, ni siquiera han situado la fecha del próximo Congreso, seguimos, como usted dice, con los remiendos y soluciones parciales a problemas concretos; de estrategia, nada.

Me uno firmemente a usted cuando afirma que “se rebela la necesidad de posibilitar mejor vida sin más gasto. Se rebela la urgencia de dar un carácter más orgánico al rescate y la protección del ambiente. Se rebela la tarea inaplazable de hacer nacer al fin la democracia”.
Aplaudo su deseo de “permitir que el pueblo asuma cada vez más un protagonismo en lo que se construye. Que algún día las masas se pongan en condiciones de participar cada vez más —como diría Ernesto Che Guevara— en la decisión de qué parte de los ingresos de la sociedad va al consumo y qué parte a la acumulación”

Francotirador del Cauto

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Estamos en el ruedo.

Riflexiones

Los cubanos han comenzado a prestarle una mayor atención a los comentarios económicos que el  especialista, Ariel Terrero,  hace una vez por semana en el programa “Buenos Días” del Canal 10 de la Televisión cubana,  y no es que este hacedor de los números proporcione noticias alentadoras de nuestra realidad nacional, sino porque con palabras llanas nos muestra cuan destartalada esta nuestra  economía.

¿Causas? Supongo él las conozca, pero  en su comparecencia solo puede darnos pálidas soluciones a una situación que solo pueden enfrentarse con un cambio radical en la construcción del socialismo en Cuba.

Resulta que somos un “socialismo” que sufre las consecuencias de las crisis capitalistas. Marx en su tumba debe estar ante ello perplejo, aunque pensará que él, por suerte,  ya no está en el ruedo.

En este contexto traigo a colación un análisis que  el diario de la juventud cubana publicó el pasado 14 de junio,  con el mismo título que el actual comentario,  realizado por un equipo de periodistas, quienes  tras  “desandar el entramado empresarial del país”, nos aseguran que “la crisis no es una entelequia intocable y que sus síntomas –expresa su subtitulo- están entre nosotros, con fábricas afectadas, producciones deprimidas  y anuncios de peores contingencias”.

Y leyendo la descripción de Juventud Rebelde nos percatamos oficiosamente de lo que materialmente comprobamos en el vivir diario.

Pero lo que llama la atención del artículo es que en dos páginas que el diario dedica a esta temática solo dan opiniones los directivos, el obrero brilla por su ausencia. Al parecer la vara mágica para la solución de los problemas radica en la buena voluntad, entereza, de la varita mágica de la burocracia que administra nuestra patria, esa  que a pesar de la crisis energética aún no ha guardado el carro personal, quise decir estatal,  para seguir disfrutando de la pobreza de nuestro llamado socialismo tropical.

Ahora, según los empresarios, “el despilfarro de los recursos económicos y de la energía es consecuencia de la falta de cultura económica”, “existe falta de visión integral a la hora de realizar los procesos inversionistas”, “hay falta de interpretación y de aplicación real de la Resolución Económica del V Congreso del Partido”, “la verticalidad de las orientaciones frena la iniciativa de los empresarios”, “hace falta lograr una mayor coherencia en las empresas”.

Todo esto son justificaciones  vanas. Nadie menciono los bajos salarios de los obreros, la falta de motivación de los trabajadores para el trabajo, el desvío de recursos por los obreros para subsistir en una economía paralela de divisas. Realmente después de leer tales opiniones yo me pregunto como es que aún existimos.

La verdad es que el artículo en cuestión solo quiere atemorizar a quienes ya están acostumbrados a las calamidades de nuestra economía, ni una sencilla sugerencia para que el dragón fogoso que nos atenaza el bolsillo pueda ser decapitado.

Para el diario son tan importante las fábricas de utensilios sanitarios, de envases, de enseres de aluminio, de sellos postales y un poligráfico, que la industria de productos lácteos. Todo es importante para el diario en la etapa de crisis, cuando lo importante es priorizar la industria alimenticia y la producción agrícola. Lo demás, para tiempos mejores, que los indios cubanos vivían con taparrabos.

Ya cuando el año pasado se aprobó el presupuesto de la nación nos pronunciamos contra problemas que no se enfrentan debidamente por el estado cubano (ver www.kaosenlared.net/noticia/cuba-y-el-presupuesto-del-2009) y es que el problema de nuestro país no lo solucionará la burocracia estatal, sino el pueblo trabajador con un enfoque  realmente socialista de nuestra realidad.

Lo sintomático de la actual situación es que no es nueva, Cuba no ha salido de la crisis en que la sumió la desaparición del campo socialista, ni ha salido del período especial iniciado en la década del 90 del siglo pasado; como igual puede aseverarse que no ha caído el socialismo en Cuba porque la mayoría del pueblo cubano no se ha levantado de la mesa de juego y persiste en lograr ese socialismo cubano con fuerte presencia de los ideales martianos.

La medalla de oro para el pueblo cubano, ese gran ausente en el análisis del diario de la juventud cubana.

Espero poder ver el día en que nuestra prensa deje de ser oficialista y que los comentarios críticos no tengan que ser editados en medios alternativos. La crisis, estimados colegas, es producto de la contradicción entre capital y trabajo, y esa argumentación solo es factible en los países capitalistas, y en Cuba hay crisis porque no hemos aún abandonado ese campo a pesar de 50 años de Revolución. El obrero cubano, igual que el dominicano o el mexicano, vive de vender en el mercado su fuerza de trabajo, vive de un salario, y eso es capitalismo.

Algo bueno tiene el análisis del diario, podemos darnos cuenta que estamos muy mal, realmente es un buen trabajo descriptivo de algunos aspectos de la enferma economía cubana.

¿Las soluciones donde están?

¿Hay que esperar por un Congreso anunciado sin fecha?

 

 

 

 

¿Por qué se pierde la juventud?

Por el Francotirador del Cauto

 

Riflexiones

Desde tiempos inmemoriales existe la inclinación de las generaciones más viejas a denostar sobre la juventud que viene empinándose con su propia ética y patrón de valores, faltando casi siempre el análisis de los aspectos negativos que la generación precedente ha traslado a los nuevos vástagos.

Y traigo el tema a colación porque esta nueva generación de cubanos que comenzó a desarrollarse bajo la tutela del llamado Periodo Especial encuentra valores negativos como la doble moral y la corrupción que no enfrentaron las generaciones que le antecedieron.

El pasado 31 de mayo bajo el título “Los domingos sí están contados” el diario Juventud Rebelde nos relata como la juventud bayamesa decidió hacer de un domingo “una fecha de semillas, de privaciones gratas, de fango mágico y de sudores que saben a miel”, esta última no es la miel del poder, sino la del sacrificio.

Según el diario desde octubre del 2008, en que la dirección de la juventud de Granma convocó a enarbolar la bandera de los sacrificios no fingidos para apoyar las tareas agroalimentarias, apenas la juventud ha faltado a un domingo rojo.

El artículo rezuma el vigor y desprendimiento de los jóvenes bayameses en esta nueva tarea de choque y ya casi al final del artículo un joven se refiere a un sábado “en que sembramos boniato, nos pusimos contentos porque no fuimos un grupito sino miles de jóvenes. El entusiasmo se multiplicó”.

Esos jóvenes, al leer este artículo en un diario nacional deben sentirse orgullosos, estimulados a seguir enfrascados en esa lucha contra la naturaleza, pero les aconsejo que para mantener el embullo no sigan leyendo el diario, pues si llegan a la página ocho y leen el artículo “Y ahora, ¿Quién aguanta el viandazo?, se enterarían de que en la pasada cosecha de tomates se pudrieron cientos de toneladas de ese producto y que en la actualidad la misma suerte corren miles de toneladas de boniato.

¿Acaso esto es un buen ejemplo para nuestra juventud? Pedirles que se esfuercen para después tirar por la borda todo ese sacrificio que hacen.

¿Dónde radica el problema? Lees y relees el artículo y la responsabilidad se diluye:

-Las cooperativas productoras de tomate exigen que acopio le pague 146,343 pesos por la pérdida de 2 610 quintales de boniato.

-Algunos campesinos no reclamaran y se conforman con que les paguen por la producción planificada y no la real.

-Algunos campesinos perdieron el 40 por ciento de la ganancia prevista.

-Contribuyeron a esas pérdidas la poca disponibilidad de medios de transportes y la existencia de una infraestructura industrial incapaz de asumir picos productivos.

-A juicio de algunos campesinos el saldo final de lo perdido lesiona más la vergüenza que sus bolsillos, y califican de inmoral que detrás de tantos recursos y esfuerzo físico no llegue a la población una cosa tan necesaria como la comida en momentos en que el estado emplea divisas para adquirir alimentos en el exterior.

- Un obrero revolucionario y que no ha perdido la esperanza y el optimismo asume que lo sucedido es una mala racha.

Luego el periodista les da la palabra a los funcionarios, quienes presagian que la nueva estrategia de comercialización que debe implementarse en agosto próximo funcionara de acuerdo con un estudio de demanda de las dos provincias habaneras.

En Cuba todo queda siempre proyectado en el futuro.

Los culpables de la pudrición de esos alimentos ¿Qué?

Bueno, creo que como dice el refrán, la culpa de todo la tiene el totí.

 

francotiradordelcauto@yahoo.es

A caballo Regalado, se le mira el colmillo

Riflexiones

Cayó en mis manos un folletín que se está distribuyendo en el país titulado “Presencia y significado de la Revolución Cubana” de la “Colección Reflexiones” del Centro de Estudios América (CEA) del 2009, en la que aparece un análisis sobre la proyección continental de la Revolución Cubana en el aniversario 50 de su triunfo, escrito por el Licenciado Roberto Regalado, funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

  En la introducción, o en parte alguna del folleto, se explica si los artículos que aparecen editados reflejan los puntos de vista del escritor, del editor o del Comité Central del Partido, pero teniendo en cuenta que el primer artículo es del Comandante en Jefe Fidel Castro y el segundo del General de Ejército Raúl Castro, nuestro actual Presidente, asumo que el folleto integro refleja los puntos de vistas actuales de nuestro partido.

   Traigo a referencia el artículo de Roberto Regalado, funcionario del Comité central del PCC, porque pretende dar un viso de certeza a proyecciones que ya el pasado a demostrado estériles, sin embargo se tratan de renovar, de colorear, de aplicarle liposucción, cirugía con mínimo acceso, para presentarnos el nuevo cuerpo de una anciana retirada o a punto de jubilarse.

   Y el intento de recorrer 50 años de revolución y su proyección continental y mundial en siete cortas páginas ya nos da una leve imagen de la pobreza de su contenido, salvo que el autor esté consciente de ese proverbio de que si hablas mucho está más expuesto a que te pasen el bate.

   De cualquier forma, a buen pescador de gazapos ideológicos, con que haya una mentira ya le es suficiente. Les pondré la joyita ideológica con puntos y comas:

“La revolución socialista latinoamericana del Siglo XXI tendrá su sello de época, igual que lo tuvieron, en su momento, las revoluciones rusa, china, coreana, vietnamita y cubana. El sujeto de la revolución no será solo la clase obrera, o estará formado solo por la alianza obrero campesina; ese sujeto será integrado por todos los sectores oprimidos del pueblo, tal como lo pronunció Fidel en la Historia me Absolverá. No habrá un partido de vanguardia porque la complejidad de ese sujeto social admite alianzas, pero no homogenizaciones, y porque la retirada usurpación del término hecha por vanguardias autoproclamadas, vulgarizó un concepto que tanto brilló en boca de Lenin. La relación entre las fuerzas políticas plurales que actúen como vanguardia colectiva y las fuerzas sociales también plurales que esa vanguardia se comprometa a representar será de igual a igual, respetuosa   y complementaria, y no una relación entre motor y polea de transmisión que históricamente cumplió su función en la Revolución de Octubre de 1917, pero que en nuestra región demasiadas veces sirvió como pretexto para manipular a los movimientos populares”.

   “Como uno de los legados de esa rica etapa histórica que abrió la Revolución Cubana, el socialismo latinoamericano no hará distinción entre creyentes y no creyentes, ni entre religiones cristiana y no cristianas, como las de los pueblos originarios, los afro descendientes y otras”.  

   En otra parte de su artículo este funcionario expresa que no debemos olvidar que la esencia del socialismo latinoamericano y caribeño sigue siendo el tránsito a la socialización plena de los medios de producción.

    Parados desde la isla oteando como van a ser las revoluciones socialistas en los otros países del hemisferio, como el profeta que se pasa la vida oteando el horizonte sin mirar hacia abajo para darse cuenta que tiene los pies sucios.

   Recetando a los demás lo que no somos capaces de hacer nosotros, justificando nuestro inmovilismo con un “sello de época”, nacimos en otro momento, seguimos con un Partido añejo y una polea casi podrida de transmisora, tenemos que seguir con el Partido de Vanguardia y con el socialismo a la rusa.

   Así que en nuestra región la palabra socialismo sirvió muchas veces para manipular a los movimientos populares. Si al englobar el termino de esa manera nos incluyes a nosotros los cubanos, entonces estoy de acuerdo contigo, aquí en Cuba tampoco logramos hacer el socialismo, ni hemos socializado los medios de producción y seguimos explotando al obrero a través de un salario miserable, y nunca se redistribuyo aquel 30 por ciento de las utilidades de la que hablo Fidel en la Historia me Absolverá.

¿Por qué la izquierda es tan difícil?

¿Por qué la izquierda es tan difícil?

Por el Francotirador del Cauto

 

 

Riflexiones

 

A veces pienso que de existir vida en el más allá, en el más acá la vida es de ampanga y en ocasiones ni se le puede llamar vida, trataría de, cuando estire la pata, adosarme a la turba de los indiferentes, de aquellos que les importa un pito si el camión de la basura pasa o no pasa, de si el pan esta bueno o está malo, si esta ley que pasa hoy en la Asamblea Nacional la aprobó o no realmente el pueblo.

Son en definitiva personas que viven, esto que llamamos vida, en forma despreocupada, y de seguro poco les importaría la tímida respuesta de Miguel Manzanera al artículo de Boaventura de Sousa Santos titulado  ¿Por qué Cuba se ha vuelto un problema difícil para la izquierda?

En buena lid no conozco siquiera quienes son estos articulistas, pero por mi experiencia personal me inclino más al análisis atrevido de Sousa Santos que a la andanada espacial, lo imagino en el limbo, de Manzanera.

Como se que en Cuba algunos obreros y personas del pueblo tienen acceso a lo que se escribe en Kaos en la red, no porque tengan acceso a internet, sino porque aquellos pocos que lo tienen imprimen los artículos y se dedican al pásalo, como hacíamos en la primaria entre pupitres cuando alguien llevaba un chiste escrito, quiero opinar también para ellos en este lance entre izquierdistas.

No es mi intención rebatir o censurar la opinión que cada cual tenga sobre nuestro país, pero creo que es honesto advertir que al parecer hay un gran vacio de conocimiento cuando queremos poner a la Revolución Cubana como ejemplo para todo, obviando explicar o escondiendo a los lectores, esos otros ejemplos de nuestro país de lo que no debe hacer la izquierda cuando llegue al poder.

En primer lugar cuando hablamos del socialismo en Cuba estamos demostrando al afirmarlo que no sabemos nada de ese socialismo del que nos hablaran Marx y Engels hace más de un siglo.

En Cuba, señores de la izquierda, no hay socialismo, porque en el socialismo la clase obrera es la dueña de los medios de producción, y en Cuba el estado es dueño de todo y aquello que aún no posee, lo regula o lo prohíbe.

Así que, mientras exista un obrero vendiendo su fuerza de trabajo hay capitalismo o cualquier otro tipo de sociedad alternativa. Eso es tan obvio como que la tierra se mueve y nosotros en ocasiones no sabemos movernos como ella.

Querer meter en una disputa dentro de la izquierda desde el Dalai Lama, Lutero y la reforma, la ecología, el diablo y su cola (aún nadie se la ha visto) es proporcionar oscuridad a lo que se está hablando. Yo les recomendaría a todos ese adagio de que no existe lo positivo o lo negativo, sino aquello que es o que no es. Así como sugeriría también que la izquierda de cada país al analizar a sus émulos de otras naciones se abstengan de las recomendaciones, sobre todo si no saben de lo que están hablando. Y se limiten al análisis de lo que perciben: las decisiones para el que está en el campo de batalla.

EL artículo de de Boaventura de Sousa Santos es comedido, analítico, y parte del presupuesto que “el lugar de la Revolución Cubana en el pensamiento y en la práctica de izquierda a lo largo del siglo XX es ineludible”, y entre las muchas cosas positivas que expone el documento, es que parte de la hipótesis de que si queremos ver lo cambiante en los demás, debemos asimilar lo que hemos cambiado nosotros; por ello se afirma en el documento que “tanto Cuba como la izquierda se desarrollaron mucho en este medio siglo y son los desencuentros de sus respectivos desarrollos los que crean el problema difícil”.

¿Pero quienes quieren encuentros, cuando lo que se necesitan son desarrollos?

Souza Santos afirma, y estoy plenamente de acuerdo con él, en que “los hostiles condicionamientos externos en que la Revolución Cubana fue forzada a desarrollarse impidieron que el potencial de renovación de la izquierda que la Revolución ostentaba en 1959 se realizara plenamente”, peo se queda corto en la visión y le pregunto: en que lugar dejamos los hostiles condicionamientos internos.

Coincido igualmente con Sousa en que se le ha llamado socialismo a ese tipo de sociedad alternativa, “más justa por estar orientada a la satisfacción de las necesidades reales de los pueblos, y más libre, por estar centrada en la realización de las condiciones del efectivo ejercicio de la libertad”.

A eso lo podemos apellidar de cualquier forma, pero no es esencialmente socialismo, reitero, si no olvidamos lo que Marx y Engels predicaron a tal efecto. Incluso, podemos decir más, podemos afirmar que la sociedad cubana posee una de esas sociedades alternativas, y que le queda aún por construir ese socialismo democrático, participativo y decisorio que cobra fuerza dentro de nuestro pueblo.

No están muy lejanas las expresiones del líder de la Revolución Cubana reconociendo que por un momento creíamos que estábamos construyendo el socialismo en nuestro país.

El socialismo aún no ha tocado las puertas de nadie en este planeta, aunque muchos militantes sinceros en Cuba intentan hacerlo entrar a nuestra casa como el convidado ausente que estamos esperando desde el año 1959.

Creo que el papel de las izquierdas es ser solidarios con las izquierdas de otros países, por ejemplo, sentirse solidarios con los que aún en la ex Unión Soviética o en China creen en el socialismo o con los cubanos que aquí adentro aún creen poder construir el socialismo en el caimán. Eso de estar metiendo la pata, o las manos, aconsejando que está bien o que está mal, siempre conduce a equivocaciones, porque solo el que vive el problema está más autorizado a analizar su situación específica.

Es lo que le sucede a Manzanares, que tratando de defender a ultranza asume posiciones indefendibles, y con ello no dejo de reconocer las buenas intenciones de este articulista; pero mientras Souza trata de llamarnos a la reflexión en su artículo, Manzanares toca a rebato y en el apuro en lugar del fusil automático tomó un arcabuz oxidado.

Coincido con Sousa en que Cuba “podrá volver a ser un motor de renovación de la izquierda. Será entonces una Cuba distinta, que genere un socialismo diferente del que fracasó en el siglo XX y, de ese modo, contribuya a la urgente renovación de la izquierda”, pero le afirmó con honestidad, esa no es nuestra intención. La meta fundamental es construir el socialismo en Cuba, el que quiera seguir el ejemplo es libre de hacerlo.

 

francotiradordelcauto@yahoo.es

La llamada disidencia en la Bienal de La Habana

Riflexiones

Mientras que el gobierno cubano no admita como posible la pluralidad de ideas o la diversidad de criterios en la construcción del socialismo en Cuba la palabra disidente no desaparecerá de nuestro léxico político.

Resulta hasta ridículo que un país como el nuestro, que durante cinco décadas se ha empeñado en construir una nueva sociedad, a pesar del protagonismo reaccionario del imperio norteamericano, sobrevalore a ultranza un hecho insignificante realizado en una de las sedes de la actual bienal de La Habana; y cuando hablo de insignificancia me refiero al hecho en sí y a su exigua participación protagónica.

Si un edificio está en ruinas, cualquiera se atemoriza cuando ve caerse un ladrillo; pero si el edificio es sólido ¿Dónde está el temor porque haya un sector de la población que disienta o se oponga al resto de la sociedad? Desde hace rato en Cuba es un hecho consabido que no hay un ciento por ciento de asentimiento de la población hacia la política del gobierno.

¿Existió alguna vez esa sociedad ciento por ciento apoyada por su población? Creernos que tal cosa es como seguir pensando que provenimos de Adán y Eva. Dejemos tales ideas para los místicos. No nos falta ninguna costilla.

La grotesca declaración del Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana lo que hace es favorecer al enemigo cuando califica de profesionales a los que expresaron, ya sea por iniciativa personal o por orientaciones del enemigo, sus criterios personales o dirigidos en el mencionado evento.

Lo que si me llama la atención es que la población no le haya salido al paso a tales manifestaciones en un evento que es totalmente público y tenga que ser la institución promotora del evento la que salga a la defensiva en esta situación.

La declaración oficial señala que el hecho: “Ofende también a nuestro pueblo, que ha desbordado las instalaciones y áreas de la Bienal y disfrutado de un arte inteligente, crítico y humanista, de innegable vanguardia”; me cuestionó donde estaba ese pueblo a la hora en que sucedieron estos hechos. ¿Aprobaron o rechazaron?

De nuevo una institución cultural autoproclamándose representante del pueblo. ¿Acaso fue el pueblo quien eligió a los integrantes de esa institución?,

¿Representan ellos a un sector de la sociedad o a toda la sociedad? Sería más prudente que a la hora de expresarse lo hagan a nombre de ese sector, hacer lo contrario es quitarle representatividad a las demás organizaciones sociales y políticas del país.

Conjuntamente el documento plantea que los oradores reclamaron el desgastado reclamo de “libertad” y “democracia”, consumando el comité organizador con esta afirmación una pifia increíble..

Un preso sancionado justamente por un hecho delictivo clama por la libertad; nuestros 5 héroes prisioneros del imperio luchan, y nosotros junto a ellos, por la libertad; un sector de los comunistas cubanos clamamos por la socialización de los medios de producción como única vía para alcanzar un socialismo real y una mayor libertad individual, esclavizada por el salario como en el capitalismo.

Es un hecho cierto que, teniendo o no razón,  todo el que sienta limitado sus derechos tratará de hacer patente su inconformidad cada vez que tenga ocasión; de haber conocido la posibilidad de expresarme en los micrófonos de la Bienal, y sin pertenecer a ninguna Brigada de Acción Rápida, me hubiera personado allí para clamar por más socialismo.

De haber ocurrido, quizás la declaración del Comité Organizador de la Bienal hubiera sido diferente al explicar que una manifestación de un grupo de inconformes cubanos se salió del marco estrecho en el que pedían libertades individuales, para convertirse en una exigencia nacional por profundizar más el socialismo en nuestro país.

La declaración del Comité Organizador se presta a numerosas interpretaciones políticas, por lo mal concebido de sus términos más parece un documento burgués que una ofensiva revolucionaria de nuestro pueblo. Debemos vestir con overoles a nuestros intelectuales.

En primer lugar los términos de “libertad” y “democracia” no estarán nunca desgastados. ¿Acaso nosotros los comunistas no estamos interesados en lograr el sistema con más libertad y democracia que haya existido en la historia de la humanidad? ¿Qué a ninguno se le ocurra pensar que lo hemos logrado? Ni siquiera hemos llegado a construir el socialismo.

No veo oportunismo alguno en los hechos acaecidos, porque este sector de nuestra sociedad que allí actuó se caracteriza por aprovechar cuanta oportunidad le den para dar a conocer sus ideas y opiniones. Yo más bien diría que la Bienal les facilitó la oportunidad y ellos fueron oportunos. Eso es válido en cualquier lucha política. No nos encabronemos por ello. Censurémonos la imbecilidad de facilitarle una tribuna a quienes consideramos enemigos.

Luego que si “hablaron —o actuaron más bien— para las cámaras” y le preguntó a los redactores de esta declaración quien no actúa para las cámaras hoy en día, quien en materia de cualquier índole cultural, política o económica, actúa para que nadie lo oiga. Todos queremos que las cámaras nos filmen, nos divulguen. Que sería de la vida del hombre sin la comunicación.

Se agobian y califican la acción realizada como un acto no cultural. Cuestiono si esa acción política la realizaron sus protagonistas pensando hacer una manifestación cultural. Curioseo más, ¿que actividad en Cuba en estos 50 años no ha sido una actividad política, ya sea deportiva, cultural, económica, social?, hasta ir al zoológico en Cuba es una actividad política. Por lo tanto no descaractericemos al enemigo cuando intentan lo que nosotros estamos cansado de hacer.

¿Acaso la Bienal no es una actividad político cultural? ¿No hay allí ideas? ¿Acaso las ideas no pertenecen a determinado espectro político?

Debemos enfrentar a los enemigos del socialismo con ideas, no con calificaciones absurdas. Tanto derecho tiene a hablar un comunista como el que no lo es. Ya el tiempo descaracterizará a quien actúa por intereses mezquinos y personales de aquellos que lo hacen por su sociedad y su pueblo de forma altruista. Hay más tiempo que vida y se equivocan aquellos que pretenden apresar el tiempo en el corto espacio de vida que les pertenece. La historia de la humanidad ha demostrado que las mejores ideas son las que permanecen.

El documento del Comité organizador se contradice cuando afirma que “resulta particularmente ofensivo que usen el espacio libre y plural de nuestro evento”;  porque si aseveran que es libre y plural tienen derecho a manifestarse allí todos los cubanos.

 Si el que participa lo hace orientado por el enemigo que se tomen las medidas legales pertinentes, si es que tienen los elementos probatorios; de lo contrario deben advertir que el evento no es libre ni plural, y que solo tendrán acceso al micrófono aquellas personas con determinado cariz político. De lo contrario, pasado mañana volverá a ocurrir lo mismo.

Ahora me detengo un poco en los hechos. Si los organizadores de la Bienal no se percataron de lo que iba a suceder deben ponerse una piyama blanca y comenzar a chupar caramelitos de palito en el portal de cualquier institución para minusválidos.

La artista Tania Bruguera es conocida por sus exposiciones explosivas, chocantes, sugerentes, irrespetuosas, irreverentes, irreprochables.

En enero Bruguera protagonizó una audaz representación en el Tate Modern de Londres, cuando la policía montada entró al museo y enfrentó a atónitos presentes, dándoles la vuelta en sus caballos para acorralarlos y controlar sus movimientos. Bruguera estaba entre los asistentes, observando.

Aquí en Cuba no podía hacer tal cosa, porque los caballos nos los comimos durante el periodo especial.

Bruguera también protagonizó otra desconcertante performance el diciembre pasado durante el  Art Basel en Miami Beach en la Fundación de Arte Cisneros Fontanals (CIFO).

Varios invitados fueron llevados al azar a un salón lleno de imágenes históricas de muertos y un guardia del museo los interrogó sobre "por qué tanta gente quiere asesinar al presidente Barack Obama’’.

Aquí tampoco podía hacer eso, porque la CIA ha fracasado en todos sus intentos de asesinar a nuestros líderes.

Veamos entonces el marco en que se producen los acontecimientos.

Según las agencias de prensa que estuvieron presentes Bruguera montó un podio frente a una cortina color ocre con un micrófono en el Centro Wilfredo Lam, un espacio oficial de exhibición. Dos actores en uniforme del Ministerio del Interior, institución encargada de la seguridad del estado cubano, estaban en el podio con una paloma blanca.

Si existe algo más sugerente que vengan a explicármelo. Si vas a una piscina lo más lógico es que te des una zambullida. Si vas a un bar, lo adecuado es tomarse una cerveza. Si sales con una mujer y vas a un hotel no es para hacer crucigramas. Si llegas a un lugar y están ridiculizando a una institución cubana, aquel que tiene algo en contra se manifiesta.

A renglón seguido Bruguera invitó a la gente en la audiencia --el salón estaba repleto-- a tomar el micrófono y decir durante un minuto lo que quisieran.

Agregan las agencias que mientras hablaban, los actores vestidos con trajes verde olivos les colocaban la paloma blanca en los hombros, lo que se interpretó como una referencia burlona al histórico discurso de Fidel Castro el 8 de enero de 1959, cuando una paloma blanca se le posó en el hombro. Ya aquí hay irreverencia por parte de la expositora.

Pero además, un hombre con una capucha negra se acercó al micrófono, se la levantó ligeramente, lo que reveló una rala barba canosa, e imitando la voz de Fidel Castro dijo: "Creo que hay que prohibir esto’’.

No veo en toda esta situación nada natural o espontáneo y si creo lo que dijo la artista que “lo que yo estaba haciendo era dar mi espacio a otros’’.

No se si los del comité organizador de la Bienal habían autorizado a la artista a “brindarle su espacio a otros”, o le advirtieron que la Bienal es solamente para que se expresaran los artistas. No veo en la declaración de esta institución una censura a la actitud de la artista, que fue, quien en definitiva, facilitó todo este jolgorio, y quien afirmó que lo sucedido “en realidad, estaba fuera de mis manos, y me parece bien’’.

Por la información conocida, lo que dicen las agencias de prensa extranjeras y la penosa declaración oficial, queda muy oscura toda esta situación. Existía la intención de expresarse contra nuestro gobierno de una parte, y por la otra se les facilitaron a los protagonistas de los hechos la tarima adecuada.

A mi, sinceramente, no me preocupa que un grupo de personas quiera exponer sus opiniones, pero si me llama mucho la atención que hayan logrado, instantáneamente, un respaldo internacional.

El caso contrario ocurre con las ideas por un socialismo democrático, participativo y decisorio, que no tiene ese respaldo en el exterior y es ignorado caballunamente por las instituciones oficiales de nuestro país.

Lástima que los intelectuales del Comité Organizador sean tan sectoriales al final de su documento, ahora sí no hablan a nombre del pueblo, sino que aplauden  el espacio de rebeldía anti hegemónica, de herejía y auténtica disidencia que conquistó definitivamente la Revolución Cubana para los artistas de Cuba y del mundo.

Hijos ¿y la clase obrera qué? Tendrán que hacerse artistas y con ello poder ser anti hegemónicos, herejes y disidentes para conquistar el verdadero socialismo.