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francotiradordelcauto

La única solución posible

“Ustedes, y la gente de su generación, deben esperar con ilusión el día en que el marxismo no tendrá que ser ya el marxismo que nos ha tocado vivir; un marxismo proyectado a través del prisma distorsionador del atraso, de sociedades y civilizaciones atrasadas.”

Isaac Deutscher

 

 Riflexiones

 

El pasado 24 de marzo apareció en Kaos en la Red un artículo de Rafael Martín titulado “El partido único, la democracia y el socialismo del siglo XXI” en el que se aborda con un prisma martiano y marxista la realidad sociopolítica cubana.

Afirma el articulista que para la construcción de nuestra sociedad socialista debemos partir de nuestras experiencias, logros y errores, divulgar la teoría y dar una posibilidad amplia de participación y pensamiento a las masas, con la máxima martiana de que “las bases de la nación nueva serán el trabajo y la libertad de expresión. Trabajar es lo verdadero y decir sin miedo lo que se piensa he ahí las dos raíces”.

Y en este buen artículo me llaman la atención los comentarios hechos por dos personajes, Erasmo y Elpidio Valdés.

Erasmo resulta chabacano y falto de visión, debe padecer de glaucoma aguda asentada en su base turca, lo que le provoca un ansia infinita de mal opinar ante cada artículo que se salga de la posición estatista de la burocracia cubana; pero lo más objetable radica en que la dirección de Kaos le permita a este sujeto que emborrone los comentarios con sus catilinarias, ello por la aparente vehemencia senil, lo que desdice de ese medio alternativo como foro para la discusión y el debate.

Y esta calificación no acepta replica, sino un artículo de fondo, en el que el susodicho Erasmo exponga cuál es su proyección para construir el socialismo en Cuba y deje de graznar como un grajo cuando otros se atreven a expresar honestamente lo que desean para su patria.

El otro personaje, Elpidio Valdés, de mucha más altura intelectual que Erasmo, peca de Dios cuando habla de “La unica solución posible”, y me pregunto si su segundo apellido será acaso Nostradamus, para de ser así nos dedique unas cuantas “centurias” para poder visualizar el mundo del futuro.

Creo que la libertad de expresión es una falacia en cualquier parte de nuestro planeta. Crecimos creyendo que estabamos construyendo una sociedad nueva donde era posible lograr tal condición, pero la historia muestra que el que confía su futuro en la libertad de acción de otros, sale trasquilado. Confiando en que se construía el socialismo en el mundo, ahora nos desayunamos que solo habiamos iniciado el camino más largo para  llegar al capitalismo. Eso le pasó a los soviéticos y al resto del campo socialista, constituyendo hasta ahora una excepción el caso cubano y ello, porque tenemos aún la suerte de que nuestro Martí vive.

Y para ayudar en algo a que no sea una falacia en Cuba tal libertad es que le pido a Elpidio que no califique de elucubraciones lo que otros piensen de las medidas que deben tomarse en el caimán para salir del atolladero estatista a que nos condujo el Partido Comunista de Cuba, su dirigencia y las circunstancias históricas, esto aparte de que es erróneo acumularle al imperialismo norteamericano culpas que solo nos corresponden a los cubanos.

Yo creo, Elpidio, en la concepción de partido único para la construcción del socialismo, existan los imperialismos que existan o no exista ninguno, ahí no está el meollo de la cuestión. Yo creo en un partido unico sin organizaciones sociales, políticas y de masas pantallas dado el control que sobre ellas ejerce ese partido, con reales elecciones democráticas sin manipulaciones en el traspatio, y donde la decisión popular sea soberana para toda la sociedad. Creo que si logramos eso no hay que tenerles tanto miedo a los yanquis.

Si a lo que usted aspira es a que pensemos en los yanquis las 24 horas del día nos está haciendo un magro favor. El cubano no debe vivir en el miedo, porque eso solo permite que nos manipulen. Solo tenemos que estar conscientes del poder del enemigo y prepararnos para ello.

Para vivir tranquilos en ese aspecto debemos tener unas Fuerzas Armadas combativas y eficientes y una milicia entrenada de verdad, cosa que ha venido decayendo con el paso de las décadas, y si usted lo duda, converse con los milicianos que consideran una pérdida de tiempo el entrenamiento que reciben actualmente. Con el pueblo armado y entrenado es suficente para darles a los yanquis por…los tobillos si se deciden a agredirnos; ello, unido a una sociedad donde la propiedad esté realmente en manos de los productores, hará inexpugnable a nuestra Revolución.

Así que esos cuatro párrafos que usted dedica en sus comentarios a abrirnos los ojos para cogerles miedo a los yanquis sobran. Fidel nos viene hablando de eso hace 50 años, lo tenemos ya como reflejo virtual en el disco duro de la mente.

Usted señala que si tenemos claro la amenaza yanqui podemos entonces “partir de algunos principios basicos que nos permitan llegar a conclusiones solidas e inviolables”, para disparar como el primero “            que todas las discusiones teóricas son permitidas, siempre que no conlleve olvidar que la defensa del país, sus conquistas y la independencia están por encima de cualquier diferencia de tipo política, ideológica o personal”.

Que yo sepa, todos los que se pronuncian honestamente en Cuba y fuera de ella por consolidar el socialismo en Cuba precisamente a lo que aspiran es a eso. Pero ¿Quiere usted más amenaza a todas esas cosas que el desastre económico del país? ¿Quiere usted mayor amenaza a esas conquistas que la burocracia enquistada en todos los niveles de dirección de Cuba? ¿Quiere usted mayor amenaza a esas conquistas que el secretismo de estado que obliga al cubano a conocer lo que sucede internamente por los medios alternativos internacionales? ¿Qué pasó en Mazorra? ¿Qué pasó en la aeoronáutica civil con Acevedo? ¿Qué sucedió con la empresa Rio Zaza? ¿Cuantas otras cosas pasan que desconocemos? ¿Qué tiene que ver eso con el imperialismo norteamericano? ¿Quiere usted mayor amenaza que un pueblo desinformado? ¿Es que el partido único no confía en su pueblo para decirle la verdad?  Entonces, ¿porque el pueblo debe confiar en ese partido?

Su segundo aspecto es como esa treta infantil de corre, corre, que ahí viene el lobo.

Hastiados estamos ya de que todo aquel que disiente, que tiene una opinión contraria, que no está de acuerdo con parte de una política, necesariamente está del lado norteamericano. Usted afirma que “el que se asocia al gobierno de los EEUU para llevar a cabo un cambio en el sistema economico-politico y social del pais debe ser considerado como un anexionista de nuevo tipo y el tratamiento a los mismo debe ser el de traidor al pueblo”.

Estoy de acuerdo con usted, pero ¿Qué es para usted asociarse? ¿Con pensar diferente a usted ya somos parte de esa asociación? ¿Quién determina el que se asocia, el Partido y sus órganos de seguridad? ¿Quién establece las líneas del juego? ¿Acaso los que respaldan a la Revolución Cubana en el exterior están asociados al Partido y a sus órganos de seguridad? Si el enemigo aplicara esa política podría llenar las cárceles de esos países de simpatizantes con nuestro proceso. ¿Usted, Elpidio, intenta meter miedo con esta afirmación?

Dejeme decirle que el cubano es chota por naturaleza. Hoy por la mañana estaba en casa de un electricista, de esos que trabajan por la izquierda, y me decía que en Cuba hay dos tipos de críticos, el clandestino y el legal. El clandesino es el que tiene miedo a hablar para que no lo tilden de asociado con el imperialismo. Hasta ese punto llegamos en la isla. El legal somos usted, yo y todos los que expresan su opinión libremente.

Afirma usted también que “las calles pertenecen al pueblo revolucionario, trabajador y defensor del país y sus conquistas”. Craso error, Elpidio, la patria y sus calles son de todos. Esa intransigencia lo único que ha logrado es que tres millones de cubanos hayan emigrado. Esa intolerancia es lo que provoca, que todo aquel que piense diferente al partido no pueda expresarse en las calles, eso provoca que usted crea que “la única solución posible” es la suya, la de nuestro partido, y que todo aquel que piense diferente tenga que emigrar de su patria, cuando Martí dijo que la patria era con todos y para el bien de todos.

 El partido único solo es válido, Elpidio, cuando con argumentos gane la calle, se gane su espacio en la sociedad con ideas y una política económica eficiente y no con represión y mítines de repudio. Cuando ese partido comprenda que puede convivir con una parte de la sociedad que piensa diferente. Cuando ese partido no permita que aquellas personas que piensen diferente o discrepen con parte de sus decisiones, se les castigue con la pérdida de su trabajo, o se les exponga a un mitín de repudio. Cuando ese partido no obligue con sus acciones que a aquel que discrepe no le quede otra alternativa que emigrar o asociarse con el enemigo para subsistir y hacer valer sus ideas.

Una sociedad se hace fuerte si con argumentos y su voto soberano les demuestra a una minoría que están equivocados, y que deben aceptar el voto de la mayoría, eso es democracia socialista.

Luego, llega usted al tercer punto y se parcializa cuando dice “no olvidar que el desarrollo economico de la Isla esta afectado por el bloqueo norteamericano cuya incidencia en todas las esferas economicas del pais, ha dejado y deja una huella, con el único interes de promover una sublevacion que culpe al gobierno de la Isla y no al gobierno norteamericano”. 

¿Y las culpas nuestras donde caen? ¿Esto es al borrón y cuenta nueva? Elpidio, analice los índices económicos de Cuba en el 1959 y en el 2010, en cuanto a azúcar, boniato, yuca, maíz, carnes, pieles, frutales, etc. ¿Qué tienen que ver los yanquis con eso? Fuimos ineficientes, irresponsables, derrochadores, superficiales. Creímos que el socialismo soviético era para siempre y que esa teta no se secaría.  Fuímos unos caballos produciendo marabú, lo que no sabemos es cuando esa planta da frutos ni como se comercializa.

Elpidio, aquí nadie se va a sublevar, porque una gran mayoría quiere consolidar el socialismo, pero el verdadero, como lo hemos calificado: participativo, democrático y decisorio. Aquí aún creemos que podemos consolidar nuestras conquistas, eso de sublevación en Cuba solo es una autosatisfacción mental de la CIA, que de eso viven sus funcionarios.

Discrepo totalmente cuando usted dice que “la lucha en las ideas pasa por las convicciones y los principios de todos aquellos que se llaman patriotas en la Isla y esos son los que en primera y última instancia son los que pondran sus vidas en la primera linea de batalla para salvar el pais y el socialismo”.

Elpidio, en la emigración hay patriotas dispuestos a dar la vida por Cuba. Yo tengo amigos de siempre que emigraron por cuestiones económicas, por alcanzar un futuro mejor, por sentirse en Cuba desatendidos, ultrajados, por sentirse impotentes ante la realidad cotidiana. Se fueron pero siguen queriendo a su patria.

Elpidio, acabo de ver una entrevista de la periodista reaccionaria Maria Elvira a Edmundito, aquel que presentaba el programa “La Gran Exscena”. Hace rato que no veo una defensa tan brillante de nuestra Revolución. Y lo hizo Edmundito allí en Miami, donde campean terroristas como Posada Carriles y Orlando Bosh, que no titubearon en asesinar a los pasajeros de un avión cubano que nunca daño alguno hicieron. Es una entrevista para mostrarla en la Mesa Redonda, para que salgan por unos minutos del monotemático asunto de que el mundo está peor que Cuba.

Cualquiera diría que Cuba está sola si piensas así, cuando Cuba por lo que se ha caracterizado es por ayudar al mundo y recibir la solidaridad de esos pueblos.

Discrepo, Elpidio, con su aseveración de que debemos “Tener una confianza absoluta y una lealtad a toda prueba para con el pueblo, el partido y sus dirigentes”.

Hay que empezar por decirle que el pueblo no es una concepción esotérica, el pueblo, por ejemplo, soy también yo, y me soy muy leal y me tengo mucha confianza. Ahora bien, eso de “absoluta y lealtad a toda prueba al partido y sus dirigentes” nos ha llevado a la debacle. Eso conduce a mitificar al Partido y aquello que se convierte en mito queda estrangulado en la historia. Mitificar excluye la censura, el análisis y el emplazamiento a lo mal hecho, porque al endiosar a un partido estamos aceptando que nunca puede equivocarse.

NO, la confianza absoluta y lealtad a toda prueba debe corresponder al partido y sus dirigentes con su pueblo y con el proyecto que iniciaron el Primero de Enero de 1959 y deben empezar por confiar en las aspiraciones y criterios que de su pueblo emanen. La burocracia ha olvidado eso.

Usted se pronuncia por la necesidad de “producir más, con más eficiencia economica y sin mirar los sacrificios”, y estoy de acuerdo, pero sobre bases diferentes para evitar que de aquí a otra década ese sacrificio sea en vano. Somos deshonestos si volvemos a pedir a nuestro pueblo más sacrificio sin dar un vuelco a nuestras concepciones sobre la propiedad social en el socialismo, una sociedad de productores asociados y cooperativizados, y no de trabajadores asalariados para una economía estatizada. Elpidio, solo asi acabaremos con el burocratismo cuya meta final es volver al capitalismo. No exijamos sacrificios mientras la burocracia vive a todo tren.

Según usted las vacilaciones o titubeos a la hora de enfrentarse al enemigo interno, externo y a los vacilantes y pusilánimes no deben ser admitidos bajo ningun concepto, pues está en juego el pais, el pueblo y el partido.

El enemigo externo para mí está clarito, clarito, al decir del mambisito Elpidio Valdés, pero ¿quienes son para usted los “vacilantes y pusilámenes”? ¿Acaso la vacilación actual del partido para tomar medidas realmente socialistas está incluida para usted en esos pusilánemes?

Está bueno ya de estar acusando a nuestro pueblo de los problemas que enfrentamos a diario, porque si el obrero roba es porque lo necesita para vivir. Elpidio, con quince dólares al mes de salario no vive nadie en Cuba. La culpa no es del que roba, sino del que lo obliga a robar. ´

 

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Pasado de rosca

Riflexiones

 

El humor negro siempre resulta pedante porque no es elegante y es usualmente inhumano.

El cubano,   usualmente chota, jaranero, dicharachero y alegre no es proclive a ese tipo de jarana cruel.

Por ello resulta una bajeza la caricatura de la prensa extranjera publicada por el Granma en su edición del miercoles 14 de abril del corriente.

En ella aparece una familia de mendigos, fuera de Cuba, con sus rostros magros y el padre diciendo: “mira que es raro el socialismo. Allá uno se murió porque no quería comer”. Sin lugar a dudas una referencia al reciente deceso de Zapata.

Y me pregunto, ¿es humano jaranear o caricaturizar la muerte de un ser humano, haya sucedido por la razón que fuera? Como deben sentirse los familiares de Zapata cuando en la primera página del diario, vocero del partido comunista de Cuba, se trata tan irrespetuosamente al hijo, al esposo o al padre que fue consecuente hasta la muerte con lo que pensaba.

Será capaz, ese que decidió incluir tan grotesca caricatura en un diario nacional, de hacer una huelga de hambre hasta la muerte para protestar por la actual campaña mediática contra Cuba.

Lo menos que debe hacer ese diario es pedir una disculpa a los familiares de Zapata por ese acto cruel. Nuestra Revolución nunca se ha cebado en la muerte de nadie, ni eso es parte de la tradición martiana, ni de aquellos que ofrendaron sus vidas por nuestra Revolución.

La Habana, 14 de abril del 2010.

Una de cal y otra de arena

Riflexiones

En un mundo globalizado es imposible vivir fuera de los cánones morales y éticos que nos dicta la comunidad internacional. Hacer lo contrario es ir hacia el aislamiento.

El Siglo XXI nos recibió sin sistema socialista alguno y culpa de ello recae, sin lugar a dudas, en los partidos comunistas que se encargaron de crear esa sociedad armónica y democrática que nos legaron Marx y Engels, entonces más como utopía que como una realidad.

Ya vamos por dos décadas analizando los errores que condujeron al fracaso del socialismo a escala mundial, pero parece que es el hombre el animal que tropieza dos veces con la misma piedra. La izquierda internacional, al parecer, no ha salido aún de su anonadamiento y la dirigencia cubana, derrochando todo el valor y fortaleza ideologica del pueblo que representa, también demuestra impotencia y poca inteligencia, cuando se esfuerza en paliar la enfermedad con parches que solo facilitan el sendero hacia la barbarie capitalista.

Ninguna medida esencialmente socialista se ha aplicado en las últimas dos décadas, la crisis económica se acentúa, y las fórmulas para salir del estancamiento en todos los frentes de la sociedad brillan por su ausencia. Nos hemos limitado a poner el parche cuando sale el grano, y la postergación indefinida de un Congreso que debe como mínimo bosquejar el plan del país para el próximo quinquenio, solo demuestra que aquellos que nos dirigen se encuentran pérdidos en el páramo de las elucubraciones o en el paraiso de la fantasía. Es necesario aterrizar aunque la pista esté llena de baches.

Al parecer nos hemos acostumbrado al caudillismo, hemos creado la tradición de que otros piensen por nosotros, nos supeditamos durante décadas al gran timonel, y este, aún en vida, reflexiona sobre el mundo, olvidando referirse a que la base del monumento donde asienta sus ideas está corroida por el óxido y necesita de reparación urgente.

Es hora de disminuir esfuerzos en defendernos de la hipocrecía del mundo capitalista que nos critica y centrar nuestras energías en construir ese socialismo ansiado por la humanidad y nuestro pueblo. Y para ello no podemos cerrarnos a cal y canto y terminar de comprender, que en un mundo capitalista globalizado priman las ideas de esa sociedad y no las nuestras.

Debemos, además, ya que el socialismo se fue a pique, cumplir con la ética cristiana que es la que predomina internacionalmente y que todos, sin excepción, violan consuetudinariamente, y a partir de ellas crear las nuevas normas socialistas de supervivencia.

Coincido plenamente con la respuesta de Cuba a las vocingleras declaraciones de la comunidad europea y el resto del mundo imperialista, pero tambien censuro la intransigencia nuestra a no reconocer que la unanimidad es una palabra que debe desaparecer del diccionario.

Encarcelar personas por su forma de pensar conlleva posturas como las de Zapata, porque entre parentesis, si vivir en Cuba en libertad es dificil, cuanto de deplorable será vivir en las cárceles cubanas con nuestros problemas económicos y con un personal subordinado políticamente a la nomenclatura estatal.

Han pasado cinco décadas, el mundo cambió mucho, ahora lo que piensa un chinito en asia lo conoce un indito latinoamericano en segundos. El intercambio de ideas es el pan nuestro de cada día y en ese torbellino de criterios, aquel que crea poseer toda la verdad en sus manos es simplemenhte un tonto de capirote.Y es por ello que hoy más que nunca se universaliza esa idea del Äpostol de con todos y para el bien de todos. La sociedad socialista que no tenga en cuenta esa máxima no llegará a ninguna parte, porque el respeto al criterio ajeno nos hace más libre y más democráticos.

Saldrá el escritor o periodista convencido a ultranza a criticame por mi convicción, de antemano le respondo que no creo tener toda la razón en lo que digo, pero como mínimo debe aceptarme qur todos tenemos el derecho a pensar y a manifestar publicamente lo que creemos. Nuestro socialismo nunca lo permitió y se autocomplació siempre con eso que llamamos unanimidad, concepción que, entre otras cosas, mantiene en la emigración a casi tres milones de cubanos.

Si al menos esa política hubiera desembocado en la construcción de una patria fuerte económica y políticamente, tendríamos que reconocer que la decisión fue buena, es decir, acallar a la oposición para lograr un país socialista fuerte e independiente; pero la realidad ha sido otra, ni economía fuerte, sino en crisis, y nuestra independencia política colgando en harapos por la misma situación de economía endeudada que tenemos.

No podemos construir una sociedad fuerte intentando silenciar a una parte de ella, o censurando a la oposición por posturas que una vez tuvimos, pues no es secreto para nadie que la burguesia nacional, e incluso, el ex presidente Carlos Prío Socarrás, aportaron su dinero mal habido para respaldar los esfuerzos libertarios del Movuimiento 26 de Julio en las montañas y en el llano.

Además, si por sus posiciones políticas los oposicionistas pierden sus puestos de trabajo y el estado se encarga de desprestigiarlos en la sociedad, solo les dejamos dos alternativas: emigrar o buscar quien les financie su vida y su actividad política. Eso es tan viejo en la historia de la humanidad como que Cristo fue crucificado al lado de dos ladrones.

Estamos como en el cuento del burro, ya se suba usted, o monte a su hijo, o cabalgue su nujer o se suban los tres en el asno, como quiera que lo pongas quedas mal con la sociedad. Por tanto, si ese mundo que nos critica lo que quiere es que el socialismo acabe de desaparecer de la faz de la tierra, no formemos tanta algarabía, no nos desgastemos en aparentar. Tenemos miles de deficiencias y ¿Quién no las tiene?

Para qué ese titular en la primera página de Granma sobre Europa y la brutalidad policial si de sobra sabemos toda la barbarie del capitalismo. Donde no puede haber brutalidad policial es en el socialismo, porque para eso nos llenamos la boca para ufanarnos de él.

Tratemos de vivir en ese mundo, acabemos de reconocer que nuestro sistema político, ese mal socialismo que hemos creado, no satisface plenamente a toda nuestra sociedad. Repensemos la vida e intentemos ser los pioneros en crear esa sociedad ideal que nos pensaron Marx y Engels, porque de lo que no me queda dudas es que el socialismo, ese que apellidamos democrático y participativo, será la sociedad del futuro o nos quedaremos sin sociedad.

17 de marzo del 2010

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La cuestión racial en Cuba

Lic. Manuel Ángel Gracia

 

Quien inventó la palabra RAZA lo hizo para denigrar al hombre.

                                                                           Don Fernando Ortiz

                                                                                    Sabio cubano

 

El Encuentro de historiadores bajo el lema “La cuestión racial en nuestras ciencias sociales”, tuvo lugar el pasado 13 de febrero en la Fortaleza de La Cabaña, durante la 19 Feria Internacional del Libro de La Habana.

 

Bajo la coordinación de Oscar Zaneti, los panelistas, Dra. María del Carmen Barcia, a la que se le dedica la feria y felicito por sus libros y el premio Ciencias Sociales obtenido por su obra “Los ilustre apellidos negros de la Habana colonial”, el Dr. Eduardo Torres-Cuevas, director de la Biblioteca Nacional, el Dr. Fernando Martínez Heredia, excelente intelectual y Rodrigo Espina, antropólogo, expusieron sobre el tratamiento que las Ciencias Sociales en Cuba le habían dado al tema del racismo desde  la colonia hasta nuestros días.

 

El profesor Torres–Cuevas explicó cómo prestigiosos pensadores durante el período colonial, hombres que nos enseñaron a pensar y combatieron la esclavitud, como José Antonio Saco, eran unos racistas; los asistentes a las tertulias de Domingo del Monte, racistas también, y así una interminable lista de pensadores e intelectuales de nuestro país tanto del siglo XVIII como del XIX, del cual solo se salva nuestro grande José Martí. Del siglo XX hasta el 1959, solo se salva Guillen y sería el colmo tildarlo de racista pues él era negro.

 

Nos habla nuestro querido panelista de cómo al triunfar la Revolución entre los problemas que hereda estaba el racismo y de como el gobierno revolucionario se propuso darle una estocada mortífera para arrancarlo de la isla.

 

Y es cierto, el 24 de febrero de 1976, en acto solemne, era proclamada la nueva Constitución de la República que en su Capítulo VI: IGUALDAD expresa en el Artículo 41:

 

·         Todos los ciudadanos gozan de iguales derechos y están sujetos a iguales deberes.

 

Artículo 42 expresa:

·         La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva de la dignidad humana está proscrita y es sancionada por la ley. Las instituciones del Estado educan a todos, desde la más temprana edad, en el principio de la igualdad de los seres humanos.

 

También afirmó que los gobiernos, coloniales y los de la república mediatizada, jamás tocaron el tema del racismo e hicieron lo imposible para que no se debatiera en ningún foro social. Nos habló de la matanza de los Independientes de Color en el 1912, uno de los genocidios de nuestra historia.

 

Después le tocó el turno al antropólogo Rodrigo Espina, que con todo respeto y parafraseando su apellido, hurgó el espinoso tema de los estudios antropológicos y antropométricos que se han realizado en Cuba y de cómo fue una lucha subir esa cuesta para lograrlo, de las investigaciones de campo realizadas en los distintos barrios marginales de La Habana (Carraguao y Ataré) y de las hechas en los barrios marginales de Santiago de Cuba, (Ensueño y Los Hoyos). Nos demostró como los seres humanos no tenemos ninguna diferencia y estamos dotados de las mismas herramientas para pensar y hacer, que nadie genéticamente es inferior a otra persona por ser de una raza u otra; o sea, demostró la falsedad de los que pretenden desde la ciencia justificar el racismo.

 

Que decir de las intervenciones de la Dra. María del Carmen y el Dr. Martínez Heredia, ambos reforzaron la verdad de que problema racial prevalece en nuestro país y cómo hay que analizar este asunto y entre todos combatirlo.

 

Además todos coincidieron en el hecho de que también el gobierno revolucionario no había actuado como se debía haber hecho ante este fenómeno, que había dado por descontado de que el racismo no estaba presente en el país y que era suficiente con lo legislado y ante las señales de alarma dadas por diferentes investigadores, había optado por esconder el asunto, obviando que el problema pasaba del ámbito legal al cultural.

 

Después de escuchar las interesantes intervenciones, confieso que me quede con ganas, porque aprecié que a  los panelistas les faltó análisis o valor.

 

Les digo pues mi opinión del tema el Racismo en Cuba.

 

Lo primero es que cuando los historiadores se empeñan en defender a una figura histórica de sus errores plantean el hecho de que eran hombres de sus tiempos, no les exijamos pensar como en nuestra época, pues bien, les aplico lo mismo a los pensadores cubanos que ocultaron el racismo aunque no los justifico.

 

Siguiendo la línea de los propios panelistas y en lo que concuerdan, si acusamos de racistas a los que nos gobernaron antes del 1959 por ocultar el hecho del fenómeno racismo y prohibir su debate en público, habría que decir también  que los que nos gobiernan hoy son racistas, pues si bien legalmente eliminaron el racismo, prohibieron, por razones políticas,  que se debatiera esta situación en público,  y esto no lo afirmo yo sino los hechos y el que se quiera cerciorar que busque el tratamiento que le ha dado la intelectualidad de estos tiempos al tema, que busque cuantos libros hay publicados sobre los problemas de racialidad en la Cuba de hoy o cual es el tratamiento que le dan al hecho nuestros maestros.

 

Les digo mis queridos panelistas que el racismo es uno de los grandes problemas de Cuba y está condicionado a su vez por la coacción a la libertad de expresar lo que se piensa, se tenga la opinión que se tenga.

 

Nadie me puede negar que el hecho de tratar el tema de la racialidad y los problemas del racismo, tal como lo hacen hoy estos intelectuales, en décadas atrás les acarreara a todos ellos un gran problema, de lo menos que se les acusaría sería de diversionismo ideológico, de hacerle el juego al imperialismo, de traidor y contrarrevolucionario. 

 

Siempre pasa lo mismo, si el tema no es tratado por la máxima dirección del gobierno y el partido entonces es tabú. Si se alza un voz planteando un hecho que nos perjudica a todos y el Estado sabe que se le ha ido de las manos o no lo puede resolver, entonces lo silencia a como de lugar, así pasa en la economía, en la agricultura, en la educación, en la salud pública, en casi todo.

 

Es una tendencia de nuestro estado el no permitir a la comunidad resolver sus problemas de manera directa, los actores sociales de la comunidad solo pueden actuar con el autorizo del Partido y el gobierno,

 

Todavía escondemos temas tan candentes y perjudiciales como la prostitución, que el colmo es no reconocerla y considerarla un hecho delictivo, sancionarla y no tenerla prevista como tal en el Código Penal, como si eso evitara su existencia, pero ojo no hablar del tema que te quemas.

 

Y esa es mi opinión sobre porque persisten hoy problemas tan candentes como el racismo por eso dije que a nuestros panelistas les faltó análisis profundo o valor.

 

Pero además nuestros panelistas no dieron suficiente tiempo para el debate. Como no pude preguntarles en ese momento porque en vez de preguntas lo que se hizo fue dar bombo y platillo a la intervención de algunos y otros se masturbaron intelectualmente sobre la base de sus propias teorías, ojo no me refiero a ninguno de los panelistas, hago las mías ahora con la esperanza de que cualquiera de ellos tenga la bondad de contestarlas.

 

¿Podemos definir como racista el actuar de nuestro gobierno al esconder y prohibir tanto el problema como la discusión del tema?

 

¿Cómo es posible que, aun después de proscribir legalmente esta conducta de odio ella siga presente en nuestra sociedad y qué motiva su mantenimiento?

 

¿Se puede afirmar que en Cuba existe ya una doble vía de odio racial entendiendo esto como la existencia del racismo tanto del ciudadano blanco hacia el negro como del ciudadano negro hacia el blanco?   

 

Muchas gracia de antemano por si alguno de los panelistas me contesta.

 

Socialismo o barbarie     

 

     4 de febrero del 2010       

 

       

 

                  

 

Socialismo destarimado, estómago desfalcado.

Nunca es tarde para bien hacer; haz hoy lo que no hiciste ayer.

Riflexiones

El dicho popular de querer tapar el sol con un dedo se hace realidad constante en nuestro caimán y le queda como dedo al…, disculpen, como anillo al dedo, a todo aquel que pretende cargarle las culpas de nuestras deficiencias solo al factor humano en los productores.

Que en la población existan vagos, eso es normal en cualquier sociedad; pero la nuestra no es así. Como estás obligado a leer nuestra prensa diariamente, porque no hay otra, llegas a la conclusión incierta y falsa, que la población cubana es poco dada a producir y que en ocasiones nuestra prensa descubre a un obrero o un campesino que hace el trabajo del resto: algo muy a tono con el síndrome del pichón que le quieren endilgar.

Y la perorata viene por un artículo del Granma, del pasado miercoles 3 de marzo, titulado “Baches en las tarimas ¿pudieron aminorarse?, cuando en realidad debió reseñarse “baches en nuestro socialismo”, porque esos tipos de agujeros se perciben a lo largo y ancho del país en las carreteras, en la educación, en el deporte, en la cultura, en la producción y hasta en la ropa de los menesterosos que ya deambulan por nuestras calles.

Como si nuestra sociedad fuera un ente impersonal, ningún culpable aparece, al parecer es omniscienmte, omnipotente, omnipresente e innombrable.

Las tarimas están vacias a pesar de:

-que el aumento de los precios del producto beneficia a los productores y deprime a los consumidores

- la entrega de tierras ociosas entregadas en usufructo,

- la creación masiva de fincas,

- el uso más racional de las fuerzas y medios técnicos.

Y nuestros estómagos desfalcados se deben a:

-los productores no recibieron en el último trimestre del 2009 fertilizantes y productos químicos para proteger sus plantíos.

-fue insuficiente la entrega de combustible a los productores, (no recuerdo que haya faltado gasolina en los CUPET en ese trimestre para la venta de combustible en divisas a la población)

-la cosecha bananera atrasada al no disponerse del potasio imprescindible para el desarrollo de ese cultivo.

Y ya para empezar a poner el parche, anuncian que la recolección masiva de papa puede retrasarse por problemas de humedad (en este caso podremos echarle la culpa al juraco de la capa de ozono y sus consecuencias ambientales); y el periódico ubica en un segundo lugar, en este caso de la papa, que hubo demoras en cumplir la siembra a tiempo por la llegada tardía de las semillas de importación, lo que huele más a problemas organizativos que a cambios climaticos.

El artículo para explicar la falta de productos agrícolas en los mercados afirma que el primer problema radica en la producción, y el segundo, por las insuficiencias en la comercialización de las empresas agropecuarias, responsabilidad del Ministerio del Comercio Interior (MINCIN), ambas instancias se dirigen mediante la robótica, pues no aparece nombre alguno del responsable o responsables de estas deficiencias, que afectan la capa, no de ozono, sino de nuestros estómagos.

Parece que esos dirigentes del MINCIN no tienen grandes problemas para garantizar la alimentación en sus hogares, cuando han decidido comercializar solo las viandas de primera calidad. Las que no cumplen con esos estándares, el productor tiene que buscarle otros destinos, que usualmente son los estómagos de los puercos, porque el guajiro cubano no tiene transporte para llevarlo al mercado, el transporte es monopolio del estado.

Estos comerciales del MINCIN supongo hayan sido entrenados en Europa, Estados Unidos o Japón, lugares donde hay excedentes de producciones agrícolas. Aunque desde que el mundo es mundo, en los mercados hay viandas de primera, segunda y tercera clase y cada una tiene su precio. Es preferible comerse una papa, un plátano, un boniato, un tomate de tercera calidad a no comer vianda alguna, amén, de que siempre hay compradores con el dinero exiguo y usted le da la oportunidad de consumir acorde a su bolsillo.

El guajiro, con razón, se queja y argumenta que no puede haber máxima calidad al no disponer de los recursos imprescindibles.

El articulista de Granma expone con razón en que hay que comercializar y enviar a la población cuanto alimento sea posible y establecer precios que justifiquen la calidad.

Pero la burocracia se crece para que los vagos campesinos, que deben abastecer a la ciudad, doblen el lomo y se dejen de haraganear y para ello, mediante documento firmado y acuñado, disponen impedir, aunque tengan la documentación que corresponda, la entrada de camiones con viandas y hortalizas de otras provincias a Ciudad de La Habana. Ese camión que vire para atrás y que se le pudra la mercancía arriba.

Pero hay más de esta burocracia que atiende al agro cubano, la Comercializadora no le compra a los productores ají, pepino, habichuelas, acelga y otras hortalizas que están exiliadas del plato del cubano, por lo que esos guajiros holgazanes decidieron disminuir ese tipo de cosechas por no tener posibilidades de hacerlas llegar al mercado.

Un tin más, algunas cooperativas, al conocer que solo le comprarían lo contratado con las empresas comercializadoras, se limitaron a sembrar unicamente el área prevista ante el temor de repetirse lo sucedido en el 2009 con el abarrote de tomate y boniato, que provocó toneladas de pérdidas de esos productos..

Ahora me vengo a enterar, un año después, que tales mermas obedecieron a una política gubernamental en ese sector y no a la falta de transporte únicamente.

O yo me estoy embruteciendo con el paso de los años o este sector estatal está en manos de imbéciles. ¡De que cabeza sana pueden salir tantas necedades! ¿Y el estómago?… sufriendo.

La buena voluntad del periodista es huera en sus propuestas cuando aconseja seguridad y óptimo uso en los niveles de combustible, fertilizantes y pesticidas, solucionar las contradicciones generadas por los compradores del MINCIN y la empresa comercializadora de la empresa agropecuaria en los centros receptores municipales, estabilizar el sistema de siembras y la venta diecta de hortalizas. Esas propuestas tintinean en mis oidos desde que era un vejigo y no acaban de imponerse.

Lo más positivo del artículo está en el último párrafo, cuando el periodista afirma que los campesinos quieren que sus productos vayan directos a los mercados sin intemediarios estatales.

Indiscutiblemente que el guajiro cubano está cansado de que le achaquen las culpas del desabastecimiento de los mercados de la isla y está convencido, que la burocracia que los atiende son un freno a sus esfuerzos para combatir con viandas y hortalizas la posibilidad de úlceras crónicas en el estómago de los consumidores.

Visto el caso y comprobado el hecho pongamos el artículo del Granma al derecho: el primer problema del desabastecimiento agrícola, después de leido el artículo en cuestión, radica en que la casta burocrática que atiende el agro cubano y sus normativas son el primer freno a la producción; el segundo, la falta o llegada tarde de insumos al guajiro; el tercero, la posibilidad real que el campesino tenga acceso al transporte para hacer llegar la producción al mercado.  Resueltos esos problemas, tendremos en el mercado frutas, viandas y hortalizas de diferentes calidades.

5 de marzo del 2010

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Si usted está preso en Cuba no puede tener opiniones políticas.

Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.

Por el Francotirador del Cauto

Riflexiones

Cuando lleguemos a fin de año, época de discernimientos y recapitulaciones, los sucesos del Hospital Psiquiatrico de La Habana y la muerte en prisión del cubano Orlando Zapata Tamayo tendrán que ser recordados.

Sobre los hechos del Hospital Psiquiatrico poco se conoce, el sismo de Haití y su consecuente tragedia en pérdidas de vidas humanas fue fatalmente oportuno para silenciar las desgracias nuestras, al punto que Granma dedica una página diaria para darnos a conocer que hay tragedias más grandes; pero nadie se ha puesto a explicar que lo de Haití fue un desastre natural, imprevisible e indetenible; el nuestro no, fue consecuencia de la mala administración y la irresponsabilidad.

Por su parte, la desdichada muerte de Zapata ha sido pródiga en enseñanzas, y si tiene usted tiempo de leer las justificaciones oficiales, ya sea en el Granma o de los periodistas oficialistas en la red alternativa, verá que si usted es calificado de delincuente común no tiene derecho a tener ideas políticas, es como si cuando usted es detenido y enjuiciado le hacen una lobotomía con su consecuente trepanación de cráneo y a partir de entonces carece usted de ideología.

Lo que si es incuestionable, independiente del cariz de la condena, es que Zapata se suicidó por razones políticas. Desde el punto de vista humano, me importa un bledo a quien beneficie su muerte, y no me limito a lamentarla, hasta ahora ningún lamento ha revivido a muerto alguno, pero si la censuro, porque creo que oportunidades hubo de evitar ese triste suceso.

El hecho también pone en relieve una vez más el secretismo de nuestra vida cotidiana. Resulta que después de ocurrido el incidente es que nos venimos a enterar por nuestra prensa de algunos, no todos, pormenores del caso, incluida una grabación fílmica oculta de una entrevisa con la madre del fallecido.

Grabación que pone en evidencia que, en determinado momento,  las autoridades penitenciarias previeron una posible complicación o desenlace fatal de los acontecimientos, para ello era necesario una filmación de la madre agradeciendo los cuidados médicos dados a Zapata, pero la filmación no muestra cómo fue posible que el reo llegará a ese estado de deterioro en su salud.

Señores, este no era un caso de cáncer generalizado o de infarto agudo masivo, en que la medicina hace todo lo posible. La medicina en Cuba siempre hace todo lo posible para sanar al enfermo.

Aquí hay razones de índole humana, política, aquí se perfila la intransigencia de un estado sobre un indefenso recluso. Esto no es un caso médico, es indiscutiblemente un caso político, asi Zapata haya sido condenado por intentar robarse el Capitolio Nacional.

Aquí se pone de manifiesto ese mal de la intransigencia que ha caacterizado a nuestro proceso revolucionario amparados en el síndrome de fortaleza sitiada.

Como leí recientemente, en una negociación entre un poderoso y un desvalido, el fuerte no pierde cediendo, al contrario, ser intransigente lo convierte en un monstruo. Indiscutiblemente, que la muerte de Zapata en nada beneficia al gobierno cubano, ni lo exoneran cuantas felonías de ese tipo se cometan en otras partes del mundo.

Nuestros periodistas y todo aquel que tiene un criterio político o idelógico sobre estos hechos deben evitar meternos por los ojos lo que sucede en otras partes, obviando lo que sucede en Cuba, y aquí es válido ese adagio de que antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, demos tres vueltas por nuestra propia casa.

Es además cuestionable que una huelga de hambre, noticia de primera plana en cualquier parte del planeta, no lo sea en Cuba. El cubano no tiene derecho a conocer que sucede en las prisiones, solo tiene derecho a conocer lo que se publica en la prensa.

 

Los hechos además evidencian una vez más una gran deficiencia de nuestro sistema constitucional: ¿quien inspecciona o evalúa a los órganos de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior?

Esas instituciones son jueces y partes de sus acciones. Baste recordar las causas 1 y 2 del pasado siglo, donde se demostró que los militares delincuentes ejecutaron sus labores anticonstitucionales y delictivas sin que alguna institución del país se diera cuenta de ellas. ¿Qué papel juega nuestro parlamento, el sistema judiciaL en estos casos para prevenirlos? ¿Tendremos que seguir conociendo los hechos consumados y aceptar las justificaciones oficiales sin poder tener acceso a fuentes no involucradas en los hechos que se nos presentan? Y en algunos casos, como el del Psiquiatrico de La Habana, donde ni siquiera conocemos realmente lo ocurrido.

3 de marzo del 2010

 

francotiradordelcauto@yahoo.es

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¿Dialogar con quién?

¿Conoce usted el diálogo entre sordos?

Riflexiones

Desde hace semanas vienen desarrollándose por todo el país las reuniones previas al próximo congreso de la juventud comunista cubana y por parte alguna veo cuestionamiento de ese importante sector sobre ¿Qué socialismo quieren los cubanos?

Porque ya es hora de identificar, cuando se habla de socialismo, entre ese conocido estatista y manipulador, de aquel otro que nos legaron los clásicos, culminación de las ansias libertarias y democráticas de la sociedad.

La propaganda oficial que han desatado esas reuniones resalta la importancia de “dialogar” con la juventud, pensamiento propio de una sociedad que anda de cabeza o de pirámide invertida. No, más que dialogar los jóvenes, estos lo que tienen es que imponerse y hacer valer sus aspiraciones, deben luchar por el lugar que la juventud siempre ha ocupado en nuestra Patria y no los de simples seguidores de una generación que hace rato perdió su lozanía.

No recuerdo a Maceo dialogando, ni a Gómez, ni a Martí, los aprecio como jóvenes que se lanzaron a la manigua, convencidos de que la perorata no llevaría a nuestra patria a lugar alguno. El Pacto del Zanjón fue la culminación de un diálogo y La Protesta de Baragua un no rotundo al diálogo.

Ya va siendo hora que la juventud revolucionaria tome las riendas de nuestra Patria, como siempre lo ha hecho; a la juventud no hay que convencerla de nada, sino seguirla, porque siempre le han dado a las sociedades ese hálito de renovación que necesitan.

Si lo que se ha analizado en esas reuniones es lo que la prensa oficial refleja, indiscutiblemente que este nuevo congreso de los jóvenes comunistas cubanos nada aportará de positivo a la juventud. ¿Acaso los jóvenes no opinaron hace dos años en aquellas 215.687 reuniones donde el pueblo hizo 1.300.000 proposiciones?  ¿Acaso están satisfechos con las medidas tomadas o se han olvidado de las aspiraciones de nuestra clase obrera?

Me pregunto más ¿Cómo es posible un congreso de la juventud comunista, si el Partido Comunista cubano aún no ha realizado el suyo? Que puede decir una organización juvenil subordinada al Partido, cuando, al parecer, los viejos comunistas cubanos  no tienen aún una idea clara de cuales deben ser las medidas que en todos los terrenos debemos tomar para  comenzar a desarrollar el socialismo democrático, participativo y decisorio al que aspiran los cubanos. ¿Acaso el Partido parece pretender que los jóvenes sean los que le dicten la línea política que deben desarollar en el Congreso? ¿Quién se lo va a creer? Entonces, ¿para que es este Congreso juvenil?

Y en estas reuniones, algunas veces concluidas por dirigentes partidarios de alto nivel, se da la dicotomía en la que si en una provincia proclaman que el relevo juvenil está asegurado, en la otra se indignan porque la juventud no está debidamente representada en los órganos del Poder Popular. ¿Cómo es la cosa, están o no están? ¿A quien creerle?

No he visto reflejado que los jóvenes se hayan pronunciado por la discriminación racial en Cuba, sería bueno, que si lo van a hacer en el conclave final, tengan en cuenta que esa no es la discriminación más importante en nuestra isla, sino la política.

Para ocupar cargos es importante y casi decisorio ser militante del Partido Comunista y además de ello, tener la disposición a inclinar la cabeza ante todas las orientaciones que caen del cielo.

Eliminar la discriminación política en Cuba favorecería la desapariciíon del racismo, entre otras cosas, porque más del 60 por ciento de nuestra población es negra y mestiza. Tienen mayoría de votos.

Si los jóvenes que están participando en estas reuniones preparatorias del Congreso fueran más aguerridos, quizás pudieran tambien plantear que ya es hora de cambiar el sistema electoral cubano, en el que se vota por una biografía, y en donde el Partido, por la izquierda, controla y domina las elecciones.

Si yo fuera joven pediría que se votara por programas. EL candidato debe presentar un programa económico y social dentro de nuestro socialismo. Si esto fuera así, los comunistas cubanos no hubieran aplazado su Congreso para las calendas cubanas, ya determiné que dejaran de ser griegas, porque los griegos nada tienen que ver con nuestros problemas.

Como se vota por una biografía, el gobierno no se ve precisado a proponer un programa económico y social que cubra las aspiraciones de amplios sectores de la sociedad. Eso, de acuerdo a nuestros comunistas oficiales, puede postergarse y sustituirse por tirar trompadas al aire, que es lo que han venido haciendo hasta ahora.

En el conclave, si yo fuera joven, pediría explicaciones del porqué las tiendas de divisas están desnutridas. Preguntaría ¿cómo es posible que aplicando un 240 % a los artículos que se venden no haya recursos para reponerlos nuevamente en los estantes?

Si yo fuera joven, quizás estuviera también tan confundido como están los jóvenes cubanos y no tuviera las necesarias referencias para cuestionarme todo lo que, ya de viejo, me cuestiono aquí.

Finalmente, si yo fuera joven, ni por la mente me pasaría que cuando los burócratas comunistas piden dialogar con la juventud cubana, solo intentan platicar para que los escuchen, porque ellos padecen de sordera crónica.

25 de febrero del 2010

 

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¿Qué clase de ciudadano cubano es usted?

Parodiando a Cervantes: y el Quijote púsole a Sancho una venda en los ojos y tapones en los oidos y sentenció: no más cosas veredes Sancho que pueden hacerte daño.

Riflexiones
Hace poco más de una semana que concluyó en nuestro país el Encuentro de Cubanos Residentes en el Exterior y como los habitantes en el interior no fuimos invitados solo conocemos lo que la prensa nacional reflejó sobre el tema.
Estupor puede causarle a algunos, por ejemplo, las palabras, ultimamente algo desfasadas, del Presidente de nuestro Parlamento, quien parece padecer de una amnesia profunda e irreversible.
Resulta que ahora, despues de cinco décadas, parte de la lucha contra el bloqueo y la soberanía nacional se ha trasladado a aquellos que por fallo propio, decidieron no correr los riesgos de hacer el socialismo a 90 milllas del imperio.
“Ustedes saben -afirmó Alarcón-que la guerra económica que se le hace a la Patria y a todos los que habitan este archipielago se mantiene exactamente igual que en el pasado”…El propósito de esa guerra económica era castigar al pueblo cubano por apoyar a Fidel Castro, causándole hambre y sufrimientos, lo que constituye el carácter criminal de esa política”.
Lo que obvia o omite expresamente Alarcón es que precisamente esos emigrados que lo escuhan ahora, chancletearon de Cuba para evitar las consecuendcias de esa política imperialista a la que él se refería, salvo las excepciones de aquellos que se fueron por oponerse políticamente a la Revolución.
Es por ello que no me explico que el lema principal de ese encuentro sea contra el bloqueo y en defensa de la soberanía nacional, que para mi nunca ha dejado de ser un patrimonio inexcusable del que decidió echar pie en tierra en la isla y capear a capa y espada todo el temporal imperialista en estos cincuenta años.


Y aclaro que soy de los que rubrica cualquier idea que establezca que un cubano sigue siendo cubano en cualquier lugar del universo que esté, pero a cada cual debe darsele lo suyo.
Y es que el tema de la emigración cubana en lugar de ser un asunto humanitario, lo convertimos nosotros y nuestros enemigos cada vez más en un problema político, y esos que participaron en ese evento asi lo deben asumir, y aceptar que si en el imperio hay engaño y falsificación de la realidad cubana, podemos decir entonces, que los cubanos de adentro vivimos en lo real maravilloso, que no es más que la realidad virtual que nos tratan de inculcar nuestros políticos.
Veamos el camino que recorre la culpa:
1. Está el cubano que se fue, por la razón que fuera, y que solo puede venir a Cuba si muestra una actitud complaciente hacia las autoridades cubanas, con tal de ver a su familia y compartir un tiempo en su patria.
2. Está el cubano que se fue, por la razón que fuera, y que persiste en sus ideas antisocialistas y pro capitalistas y que no tranza ni un ápice con el estado cubano. Ese no quiere viajar al país y está hasta en contra de la ayuda que la comunidad envia a sus familiares.
3. Está el cubano que se fue porque era facista y durante 50 años ha participado en actividades terroristas contra Cuba, ha colaborado con la CIA, con la NED, y hasta con el diablo por tal de que Cuba regrese al 1959 y que sabe que si cae en el territorio nacional le dan jarabe de palo.
4.Está el cubano que se fue porque quería tener una vida mejor, porque no estaba dispuesto al sacrificio por una idea quimérica de socialismo, o temía que los yanquis invadieran a Cuba, o no soportaban las limitaciones a sus libertades civiles, en fin personas en quienes primaron los intereses individuales sobre los sociales, que nunca odiaron a su país, pero que en su momento fueron tildados de gusanos, pendejos y apatridas por el estado cubano, y que se transformaron en mariposas en la década del 90 y que en la primera década del siglo XXI ya son llamados hasta patriotas. Estos, al decir de Los Aldeanos, prefirieron vivir el sueño americano en lugar de la pesadilla cubana


5. Y está el cubano que no emigró, ese al que no le dedican encuentros en el Palacio de Convenciones, ese que aguantó el bloqueo a pie firme, que siempre ha estado dispuesto a defender la soberanía nacional, el mismo cubano que en el 2007 planteó como quería que fuera el socialismo cubano, pero que nadie escuchó, pues aún no han dado respuestas a tales propuestas.
Hasta se me ocurre aconsejarle a Pedro Campos y sus seguidores que emigren hacia el exterior, a ver si en uno de esos encuentros que se darán en el futuro con la emigración pueden ser recibidos por el canciller cubano o el jefe del parlamento y así darles a conocer sus propuestas de socialismo democratico, liberario, participativo y decisorio, del cual vienen hablando desde hace años y a nadie en la alta jerarquía del estado parece interesearle.
Y entonces podemos decir, que está el cubano que quiere dialogar con el estado las bases de un nuevo socialismo, y recibe la callada por respuesta. Con estos últimos ni quiere dialogar la emgracíon que asiste a esos eventos, ni el estado cubano.
Conocí una vez a un viejo cubano que había sido guatacón de un político rural de aquella Cuba neocolonial. Su función era durante las elecciones comprar cédulas por cinco pesos a cubanos muertos de hambre, para que votaran a favor del camajan a quien representaba.
Un día al cuestionarle si él era un hombre de derecha o de izquierda me respondió: si vas caminando del Vedado hacia Prado el malecón te queda a la izquierda, pero si vienes de Prado hacia el Vedado el Malecón te quedará a la derecha.
Me quedé atónito ante la respuesta y fue entonces que me dijo: el malecón queda al Norte de La Habana. Así es la política.
Parece que ese tipo de políticos renacen en la Cuba actual cuando oimos a Alarcón decir que la emigración ha sido siempre parte esencial de la nación cubana y de su afanosa búsqueda de la independencia y la justicia. ¿Va hacia Prado o viene hacia el Vedado quien piensa así? Ahora me desayuno conque la independencia y la justicia en el caimán hay que buscarla fuera de las 12 millas de mar territorial. Es como para solicitar de inmediato permiso de salida.


Ni remotamente me pasa por la mente comparar la emigración del Siglo XIX con la emigración a partir del 1959, salvo que consideremos la Revolución Cubana al mismo nivel que el despotismo español, y estemos ansiando que en la emigración actual estén latentes Martí, Maceo y Gómez y una pléyade de mambises que vendrán a liberar a nuestro país.
¿Es que toda la emigración cubana desde el Siglo XIX hasta ahora salió huyendo de la opresión?
Indiscutiblemente que el mencionado discurso de Alarcón está chueco.
Si la Patria ha sobrevivido, si hemos sido capaces de resistir, si pese a todo queremos avanzar, porque no veo que avancemos aún, es en primer lugar por la voluntad patrótica de nuestro pueblo, ese que no viaja al exterior, que anda a pie, que come de la libreta, que no tiene un salario acorde a su esfuerzo, que tiene que inventar el pan de cada día, el que sufre el embate de los errores de la burocracia, el que pese a la falta de respuestas aún confía en el socialismo, el que sigue pensando en el Martí melenudo, que le decía al buen Pedro que no podía pelarse por faltarle las monedillas, que le reclamaba por su trabajo las manos húmedas del barbero.
Esos cubanos de a pie, como muchos le dicen, saben que el Malecón está al Norte de La Habana, y que desde ese punto cardinal siempre nos ha llegado lo peor.

8 de febrero del 2010

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